27 diciembre, 2008

Drei hundert (y alguna cosa más)

(Nota previa: sé perfectamente que este blog lleva dormitando desde hace casi dos meses. Sé que se imponía, pues, una entrada de mayor calado: algo más profundo, reflexivo, trascendente. En algún momento del principio de diciembre empecé con ella, pero quedará inédito, pues sería ya ucronía inadmisible. Y en cuanto a pergeñar en esta mañana sabatina algo de semejante naturaleza... los cojones. No me sale. So...)

Cierto es que en los últimos tiempos he visto revolotear revisiones de una parte no desdeñable mi devocionario estético de los dieciocho: el mundo del cómic. Y, en concreto, dos: Niebla sobre el puente de Tolbiac y La Marca Amarilla. Quienes tengan mi edad (o así) y sepan qué es la Línea Clara recordarán uno de los proyectos editoriales más ambiciosos, conseguidos (durante apenas treinta números) y fallidos (a partir de entonces) del principio de los ochenta: la revista CAIRO y la Editorial Norma.

Como ya saben -siquiera a medias- buena parte de mis lectores, mi trastienda 'pop' (que no deja de ser una parte importante de mi arquitrabe intelectual) tiene mucha resaca del principio de los Ochenta. Haber tenido 17 años en 1983 es una cosa muy práctica para un conveniente constructo Nueva Ola: he visto en directo a Los Pistones, Los Secretos, Nacha Pop, Los Elegantes, Aviador Dro, todo lo cual me hizo, más tarde, ver a La Granja o a Los Flechazos y tantos otros en el momento adecuado. He oido todos sus temas, junto a los de mi grupo en una radio de las de la eclosión de la Frecuencia Modulada (esto los más jóvenes no pueden entenderlo en absoluto, claro). Vienna ha sido una de las lentas de la discoteca de tarde de viernes. He organizado un gran concierto de varios días, con muchísimas bandas locales y alienas, de esos con algo de financiación pública, mucho trabajo colectivo y ningún maletín entrecruzado. En fin, he sido lector empedernido de cómics. Pero ojo: no es cosa mía: a principio de los ochenta hubo miles de personas como yo en cuanto a todo lo dicho. No soy, en ese sentido, demasiado original.

A mí, que siempre me sorprendieron -por sinsustancia- las lealtades inalterables, permanentes, -y un tanto esquizofrénicas precisamente por eso- en la cosa del jurgo (la gente es del Betis o del Sevilla, o del Madrid o del Barça, o de la Real o del Bilbao para siempre) no me sorprenden en absoluto en cosas de más calado: los Beatles o los Rolling, mods o rockers, Fender o Gibson, carne o pescado. Bloody Mary o Dry Martini. Debe ser porque en este sentido la cosa no es maniquea: yo digo sí a todo... aunque opte más bien por un lado que por el otro de cada una de tales dicotomías. Eso sí, dependiendo de los días. O no. Como ven, como siempre, mil tonos del gris.

Y (me) pasa también con el cómic. Había -y hay- cosa europea y cosa yanky. Había línea clara, y había cómix Marvel. Había Cairo o Víbora.

Y, fíjense Vdes., Hans fue siempre de Cairo. No está escrita todavía la Historia de ese proyecto frustrado. Supongo que era jodido hacer un 'neotebeo' y publicar proclamas de neorrenacentismo. Lo único cierto es que la revista fue sensacional mientras se mantuvo firme en cuanto a sus presupuestos estético-filosóficos (y sí, señores, sí: estoy hablando de una revista de cómic que tenía de eso) y se fue a hacer gárgaras en cuanto los abandonó y se viborizó.





Por eso me ha sorprendido tanto, tanto, en este momento tan neoochentero de mi vida (nota para la reflexión: igual para la vida de todos. Piensen en 1981, piensen en crisis severas. Den Vdes. gracias a Dios de que haya muchos menos asesinatos terroristas, eso sí) que publiquen la novela en que se basó el genial Tardí para dibujar el cómic del mismo nombre que se publicó a partir del primer número de CAIRO. Material polar con deje anarquista muy fino, la serie negra parisina. No la había leido pero el otro día, tras de devorarla, saqué de mi recién recontruída biblioteca (nota mental: hablar de ello próximamente en Vladivostok) los ejemplares de la revista para gozar su descripción gráfica. Una inversión: la evocación de escenas provocada por la lectura se había producido en blanco y negro. Exactamente como el cómic, que sigo recordando más de veinte años después.

En cuanto a la sensacional aventura de Blake y Mortimer, la Marca Amarilla, me he enterado de que Alex de La Iglesia va a hacerla película


Me preocupa un poco, pues al De La Iglesia le veo yo un tanto más viboríano que lineaclaresco. Pero le daré una oportunidad.

A lo que desde luego no se puede dar oportunidad alguna es al pelma de Frank Miller. Ayer por la noche, para ser coherente con el espíritu navideño (o mi interpretación del mismo), busqué inspiración en las hazañas de Leónidas frente a Jerjes viendo 300. Sí, sé que la peli tiene ya un montón de meses, pero qué se le va a hacer.

En fin, que vaya basura, y que cuánto mal ha hecho Enya (la cosa más pelma de la música posterior al dodecafonismo) y Matrix. ¿Es imprescindible hacer cámara lenta, e inmediatamente cámara acelerada, cuando una lanza atraviesa el cuello de un tío? ¿Hace falta que de fondo suenen los arrullos-coñazo de voces polifónicas lloriqueantes?.

Bueno, que Feliz Navidad y feliz año 2009, por si no me da por escribir algo antes de acabar el año.

03 noviembre, 2008

On the road again





Jailais sobre el concierto. Hay quien lo ha pedido expresamente en comment a la entrada anterior, y hay quien me lo pidió a la misma salida del show (será que me describo mejor por escrito, tal vez).

Digamos que las últimas cinco o seis ocasiones en que me he subido a un escenario ha sido en condiciones de provisionalidad: en algún concierto de los Green Apples versioneando algo de los Fab Four, alguna fiesta... La última ocasión en que sonaron Los Modos como debe ser fue hace cinco o seis años, en una especie de homenaje a los ochenta con presencia de un montón de grupos, cuando nos juntamos con Karl y con un batería que nos presentaron para la ocasión, e hicimos cuatro de los viejos temas. Stage inmenso y quince o veinte mil vatios, buenos amplis y equipo de escenario, focos en condiciones y una sala muy grande (y bastante vacía, para qué negarlo).

En fin, que me enrollo. Llegó el sábado pasado, llegó la tarde del sábado pasado, y después de adecuada siesta (ya ven Vdes. qué nivel de sosiego vital. Y es que Hans tiene la Contención del Samurai. Esta chorrada tan fina de la CdS me la saqué de la manga hace un tiempo, la repito como un mantra y causa el ostensible cachondeo de mis más allegados) llegaron las seis, hora de montar el equipo y probar sonido.

Para los de fuera, conviene indicar que la Zeta es una sala que tiene su aquél: tiene un tamaño razonable, un escenario en que cuatro tipos caben bien y pueden pegar los saltos de ritual,


un equipo de sonido tirando a flojo, y un set de monitores bastante patético que apenas se oye: uno canta a ciegas, no sé cómo explicarlo, y no resulta muy agradable. Pero bueno, hay que vivir con esas cosas.

El montaje fue razonablemente rápido y razonablemente eficaz, y en apenas dos horas estaba todo en su sitio y comprobado el sonido, de manera que pudimos valernos del Matarraña, un restaurante muy conveniente para cenar algo antes del show. Ahí ví cómo Michel empezaba a ponerse pelín nervioso, cómo Javier coqueteaba elegante y diestramente con la camarera (agraciada morenita que nos besó -castamente- a todos cuando le regalamos una chapa del grupo, cual si fuésemos starsinthesky), cómo Pedro mantenía su usual perfil bajo de bluesman de lujo y cómo nos tomábamos unos carajillos de whisky, que es una bebida muy adecuada en estas circunstancias de presión y temperatura.

Entramos al local a las 22.00, con ya mucha gente en la Sala, y me dirigí directamente a colgarme la Gibson Les Paul, mi elección hexacórdica para esa noche. En cuanto a la otra elección imprescindible, el set-list fue el siguiente:

1 La ventana del amor
2 Modos
3 La calle del ritmo
4 Ráfagas/So Lonely
5 Please, please me
6 Te perseguiré
7 Luna de verano
8 All I’ve got to do
9 Actitud
10 The Monsters
11 Sweet home Chicago
12 Cansados de llorar
13 Chicas tontas
14 My Sharona
15 Ojos de perdida
16 Eres vulgar
17 Chica Pop
18 El espejo
Bis1 No sé qué hacer
Bis2 Medianoche

Seis versiones sobre veinte temas, que es una proporción prudente. Casi 90 minutos de show.

Para conocimiento de los que me preguntaron: nos quedamos contentos con la actuación. Me consta que las voces quedaron dignamente ensambladas y los pequeños patinazos de interpretación que hubo fueron de fácil corrección, de esos que uno percibe desde dentro, pero no tanto desde fuera. Cada punteo poco fino, eso sí, me sigue rebotando en la cabeza acompañado de la palabra ‘torpe’.

Contentos también con la gente, para la que, me fue dicho, el concierto resultó un poco corto. Cierto es que había mucho público muy leal a priori (es lo que tiene tener buenos amigos), que sobrellevaron el sonido no muy fino de la sala. De hecho, entre los invitados de excepción se encontraba la nunca suficientemente admirada Cayetana Altovoltaje, lamentablemente desaparecida (de momento) de la blogosfera, que acudió desde su (remota) residencia actual junto con un joven que movió a interesada lujuria a varias de mis amigas. En fin, a pesar del referido sonido la cosa se mantuvo bastante bien hasta que llegamos, justo, al ecuador del concierto: la versión de The Monsters, un instrumental con deje garajero que siempre me ha gustado mucho y que empleamos como sonido de base para presentar a la banda. Justo, justo en ese momento, después de haber presentado yo a mis tres compañeros, y cuando iba yo a ser el presentado (empezaba yo el punteo correspondiente), mi amplificador decidió dejar de sonar. A cero. Nada. Justo entonces. Justo a mitad. Vamos, como cuando Fernando Alonso rompe a treinta metros de la bandera a cuadros. Sólo que mi homónimo no es capaz de parar mientras el resto de su escudería sigue rodando, desmontar el motor y montar uno nuevo y seguir corriendo, que es lo que hice yo, que ya tengo una experiencia y me había llevado un ampli de reserva, que monté sobre la propia marcha mientras entre Javier, Pedro y Míchel mantenían la nave en marcha. Sinmarc 4050 -español, de transistores, de 1983-, uno, Hughes & Kettner Tube Edition -alemán, de válvulas, de 2006-, cero. Patético, pero cierto. Segunda vez que me pasa con el mismo cacharro. Última, claro: lo repararé y lo venderé.

Las sorpresas de la noche para el público que conoce a Los Modos desde 1985 fueron tanto la fuerza y expresividad de Javier, nuestro nuevo batería, que procede de palos muy poco pop y aporta por ello miles de matices de luxe, cuanto la potente voz de nuestro nuevo bajista, Pedro, tanto en Sweet Home, Chicago como en My Sharona (que quedó especialmente bien). Aquél es un tema que queda fuera de nuestro canon, pero muy lucido. Éste último es, simplemente, una cuestión generacional.


Y qué más contar. Que fue muy divertido, que acabamos contentos, y que el Triunfo (en el sentido de celebración de la llegada de los generales romanos victoriosos a la metrópoli) se prolongó hasta las cinco de la mañana. Y que nunca hay suficiente rock'n roll. Y que quiero volver a tocar live. Ya. Ya mismo. Donde sea. Acepto sugerencias. Desde hoy. Arghs.



Concierto de Los Modos. Zaragoza, Sala Zeta, 2008-11-01, 21.30, entrada libre.

23 octubre, 2008

We're gonna have a party-party


A ver. Que sé que les tengo a todos Vdes. un tanto abandonados, pero tengo justificación. Y que, como dicen, una imagen vale más que mil palabras. So...

Para todos aquellos que estéis en Zaragotham en esa fecha, ya sabéis dónde debéis acudir. Y los que no, que se ubiquen virtualmente en MySpace, donde encontrarán, además de tres modo-éxitos de ayer y siempre (Medianoche, No sé qué hacer y Cansados de llorar) tres primicias recién grabadas: Modos, El Espejo y Chica pop.

Enjoy!



22 septiembre, 2008

Reconsideración de la música gafapástica

Hace unas fechas la nunca suficientemente bien ponderada Gachas me requería para hacer un comentario de textos acerca de cierto tipo de musicuelas (canciones, intérpretes) que han afectado de manera severa a mucha gente de treinta y cinco para arriba. Se lo debo, pero esto viene bastante bien hilado con el petitum.

Como resulta que Hans está re-lanzado y escucha abudantemente Radio 3*, y MBO, además, se baja cosas de la mula, y oye músicas editadas hace menos de una década , y ya hablamos de grupos gafapasta y de música de modernos de mierda con total desenvoltura, decidimos que nos íbamos a ver al Sr. Chinarro el pasado viernes, que vino a Zaragotham. Todo arrojo, nosotros, puesto que yo recordaba difusamente haber oido alguna cosa -algo de unos tímidos, por ejemplo- y MBO no le había escuchado jamás. Sr. Chinarro. Pop Indie, a decir de los folletos de publicidad de la promotora del evento.


La promotora, sí. La cosa se perpetró a instancias de y en uno de los recintos propiedad de la Obra Social de la CAI. CAI significa Caja de Ahorros de la Inmaculada, hoy Caja Inmaculada. Inmaculada no refiere a la ausencia de mancha o mácula en la gestión crediticia de la Entidad; la referencia es, precisamente, a la Virgen, a la Virgen María, figura de no desdeñable importancia para los católicos, como bien saben todos Vdes. (hasta los más ateos de entre Vdes., coño, que éste es un país serio, y las novias que se casan en el Juzgado o en el Ayuntamiento de Zaragotham pasan a dejarle el ramo a la Virgen del Pilar). Y es que la CAI tiene sus orígenes en la Acción Social Católica, estructura la explicación de cuya contextura ideológica sería un poco complicada de sintetizar en un blog ameno, desenvuelto y dicharachero como éste. Valga decir que las oficinas de la CAI son, básicamente, naranja-y-marrón. No sé si me explico.


Lo del sábado por la tarde (el concierto fue a una hora tan poco pop como las nueve y media), como ven, pues, apuntaba maneras surrealistas. De entrada, al referido salón se accedía previo pago de quince euros (ocho para los clientes de la CAI, circunstancia que no concurre ni en Hans ni en MBO) y ulterior franqueo del paso por una señora, empleada de la referida entidad de crédito sin duda, a quien, visto su torpe aliño indumentario sólo puedo calificar -pobre mujer, esto no es insulto si no mera constatación- de 'rancia'. Acto seguido uno se tropezaba con un señor de mediana edad (ya no cumpliría los cincuenta), ostensiblemente alopécico, que, embutido en traje-de-tergal-de-empleado-de-caja-de-ahorros, saludaba con una efusividad muy de Acción Católica a Antonio-y-Antonio. Si: dos Antonios: uno, el propio Sr. Chinarro. El otro, un chelista que le acompañaba. Finalmente, uno pasaba a la Sala a sentarse. Oh, aberratio aberrationis en términos pop. Eso sí, muy adecuado para el jubilado -evidentemente, ex-empleado de la Entidad- y señora que asistían al evento, con ciertas dudas, qué duda cabe.

Y es que el concierto fue un dúo de guitarra española y chelo acompañando la sola voz del repetido Sr. Voz que desgranaba versos bien traidos, ingeniosos, hermosamente encabalgados, diestramente escritos, sobre músicas muy, muy simples, aderezadas con un mínimo rasgueo escasamente sofisticado de guitarra, todo ello dormitando sobre el colchón del chelo (sensacionalmente tocado, eso si).


Porque, digámoslo claro, Hans y MBO se fueron el sábado por la tarde a lo que viene siendo un concierto de puritito cantautor. Aute, Labordeta, Paco Ibáñez... y el Sr. Chinarro. Con dos cojones. Pop Indie, lo llaman ahora.


En definitiva, esto es lo que esperábamos:



Y esto, lo que encontramos:

Coñas aparte, el concierto nos gustó. Na' que ver con lo esperado, pero gustó.

____

* En honor a la verdad, esto lo he hecho siempre. No es de ahora, empecé a escuchar el Diario Pop ('Baila con tu robot...') o 'Esto no es Hawai...!' hace como veinticinco años.

19 septiembre, 2008

A petición del amable público...

... y reiterando que la página contiene sólo material añejo, que está en revisión, en obras, que no me gusta la decoración (como tampoco el naranja cutre de este bló, pero qué le vamos a hacer, la cybertorpeza es siempre un limitante)...


Disfruten Vdes. de un poco de música clásica: retornen por un instante a los ochenta. Con Vdes., Los Modos.

15 septiembre, 2008

¿Caprichoso, yo?


El pasado fin de semana (es decir, no ayer-y-antier, si no el anterior. Vamos, los días seis y siete) fue una cosa un tanto mixta; la noche del viernes transcurrió desaforada y frívolamente. No puedo contar con detalle esto último: cuando alguien con suficiente ascendiente sobre mí vió como empezaba a anotar en una libretilla detallitos para una posterior redacción, fuí fulgurantemente censurado. Hubo chicas divertidas y juguetonas -even dangerous- y un joven, en particular, sumamente ¿cómo decir? atractivo a decir de las féminas juzgadoras. La cosa terminó bien y sin daños para ninguno de los afectados, he de decir.


Al día siguiente nos fuimos a MAD a una boda. El programa de la operación era brillante: AVE a la hora de comer, llegar, minisiesta, ceremonia en una capillita de Las Rozas talmente que si estuviese en el Corn Belt en los USA (sensacional el coro gospel, btw), cena y copas en el propio hotel en que descansábamos. El domingo el plan era parecido pero al revés (comiendo de nuevo en el AVE y sesteando at home).


A pesar de la trasnochada, el tal domingo nos levantamos con renovadas fuerzas, tan renovadas que me estalló un vaso (llamado a contener zumo de naranja natural) en la mano, lo que sirvió para teñir el suelo del buffet de rojo y para que hubiésemos de pasar parte de la mañana dominical en el Gregorio Marañón, manteniendo yo un intercambio de opiniones con la médico de guardia, que concluyó con mi palma de la mano izquierda (nota del autor: soy zurdo) repujada con dos puntos de color azul. Muy fashion. Cuando llegamos a Zaragotham aquella tarde mi hijo aprovechó para salir de su general mutismo y señalar 'parece que, en efecto, el gimnasio te está sirviendo para algo, pero cuida, no sigas escachando vasos'. Hiena.


La semana pasada (es decir, la que concluyó ayer) transcurrió entre que toreaba consecuencias desaforadas de esa no-crisis (a decir del demoníaco Zapatitos) que estamos sufriendo, y dió en concluir mediante un fin de semana no desdeñable. El sábado tarde y noche lo pasamos en La Expo (bebiendo más de lo razonable, he de reconocer. Conforme a mi norma de comportamiento, no deben beberse cocktails antes del anochecer; sin embargo, a las ocho y cuarto estábamos tomando Negronis y Martinis en la terracita de Italia, escuchando a un excelente cuarteto de Jazz), viendo a Calamaro (ahí la cosa pasó a cerveza. Cerveza nepalí. Lo juro) y rematando en el Pabellón de México (margaritas, los demás, y reposado con sangrita y lima, yo).


Y bueno, como ayer por la mañana me quitaron los puntos, y como carpe diem (con dos), decidí que era imprescindible. Mis hijos me tildaron de caprichoso. Los muy perros. Yo sólo sé que me alegro de no haber perdido la movilidad de la siniestra, de manera que, ad celebrationem causa, ha sido inevitable hacerme con ella.

Justo de ese color, justo de ese modelo. Y suena de cojones. Y qué ensayo, ayer tarde, con el nuevo apero. Que lo sepan Vdes.: no tardaré en en colgar la dirección del correspondiente MySpace, en el cual figurarán pormenorizadamente detallados lugar, hora y fecha del bolo del regreso de Los Modos.

Cuídenseme.

29 agosto, 2008

Ah, las libertades en Cuba...


Esto es, jurídicamente, una de las cosas más sensacionales que he visto en mi vida: Gorki AGUILA, cantante de la banda cubana de Punk Rock también cubana PORNO PARA RICARDO (la web está capada hoy, por cierto; otro enlace de interés aquí) fue detenido en su momento e iba a ser juzgado hoy por peligrosidad social predelictiva. Supérenme ese concepto tan fino. Parece que la cosa se debe a que la referida banda tiene, entre otros, un bonito tema llamado El coma andante, y eso parece ser una cosa muy mala en términos de riesgo para la sociedad comunista y la Revolución y todas esas cosas. Cuatro añitos de trena pueden clavarle al pobre Gorki.

Eso sí, los eternos pelmazos (Pablo MILANÉS y Silvio RODRÍGUEZ, que -justo es reconocerlo- tanto material proporcionaron para el canturreo guitarril de anocheceres posadolescentes) no han querido manifestarse al respecto.

La verdad es que el asunto me hace pensar: ¿qué les hubiese pasado a los HOMBRES G, con su aleccionador tema Matar a Castro? ¿Ablación de genitales en la plaza pública y reclusión de por vida con trabajos forzados?

Ahí dejo formulada la pregunta. Me voy con MBO a cenar a las Playas del Ebro, mit zwei. Pasen un buen fin de semana.

27 agosto, 2008

Una de Pérez- Reverte

De todos es conocido mi aprecio por A. P.-R. y por la mayor parte de su obra; creo que ya tengo dicho que los domingos mi lectura de periódicos suele iniciarse por la de su columna en El Semanal del Oregon's Herald. Algún amiguete periodista me dijo alguna vez que, a título personal, es una persona poco conveniente. No juzgo a la persona, no le conozco. Sólo pondero su obra, y lo que he visto de ella (que es todo lo que tiene forma de libro y un porcentaje importante de sus artículos de prensa) me satisface. En particular, coincido bastante con su visión de La Patria, de mis compatriotas y de los políticos. Y con alguna cosa más. Por ejemplo, con la reflejada en este texto que tomo de Dura Lex). Me he permitido remarcar en negrita los puntos a mi juicio más relevantes del asunto. Sólo puedo lamentar que A. P.-R. haya dejado de tocar lo nauseabundo de la manipulación política que los nazionanistas hacen del problema del lenguaje (problema que no existe en la calle), ni refiere el desperdicio de recursos que supone primar artificialmente el uso -y la enseñanza forzada- de los idiomas diferenciales, ni la discriminación funcionarial -en las oposiciones para acceso de médicos a Osakidetza, el servicio vasco de salud, puntúa más saber batúa que ser Doctor en Medicina; fuente, aquí- .

Pero bueno, todo esto es menor: mi pesimismo general en cuanto a las cosas de la Patria, a la peor calidad de la cosa pública globalmente considerada, mi abominación por que respecta al Estado de las Autonomías se vuelve más y más gris cuando veo la que se viene encima económicamente hablando. Y encima, en manos de esta colección. Oh, Dios mio...


Mi propio manifiesto (I). Por Arturo Pérez Reverte


A ciertos amigos les ha extrañado que el arriba firmante, que presume de cazar solo, se adhiriese al Manifiesto de la Lengua Común. Y no me sorprende. Nunca antes firmé manifiesto alguno. Cuando leí éste por primera vez, ya publicado, ni siquiera me satisfizo cómo estaba escrito. Pero era el que había, y yo estaba de acuerdo en lo sustancial. Así que mandé mi firma. Otros lo hicieron, y ha sido instructivo comprobar cómo en la movida posterior algún ilustre se ha retractado de modo más bien rastrero. Ése no es mi caso: sostengo lo que firmé. No porque estime que el manifiesto consiga nada, claro. Lo hice porque lo creí mi obligación. Por fastidiar, más que nada. Y en eso sigo.


No es verdad que en España corra peligro la lengua castellana, conocida como español en todo el mundo. Al contrario. En el País Vasco, Galicia y Cataluña, la gente se relaciona con normalidad en dos idiomas. Basta con observar lo que los libreros de allí, nacionalistas o no, tienen en los escaparates. O viajar por los Estados Unidos con las orejas limpias. El español, lengua potente, se come el mundo sin pelar. Quien no lo domine, allá él. No sólo pierde una herramienta admirable, sino también cuanto ese idioma dejó en la memoria escrita de la Humanidad. Reducirlo todo a mero símbolo de imposición nacional sobre lenguas minoritarias es hacer excesivo honor al nacionalismo extremo español, tan analfabeto como el autonómico. Esta lengua es universal, enorme, generosa, compartida por razas diversas mucho más allá de las catetas reducciones chauvinistas.


La cuestión es otra. Firmé porque estoy harto de cagaditas de rata en el arroz. Detesto cualquier nacionalismo radical: lo mismo el de arriba España que el de viva mi pueblo y su patrona. Durante toda mi vida he viajado y leído libros. También vi llenarse muchas fosas comunes a causa del fanatismo, la incultura y la ruindad. En mis novelas históricas intento siempre, con humor o amargura, devolver las cosas a su sitio y centrarme donde debo: en el torpe, cruel y desconcertado ser humano. Pero hay un nacionalismo en el que milito sin complejos: el de la lengua que comparto, no sólo con los españoles, sino con 450 millones de personas capaces, si se lo proponen, de leer el Quijote en su escritura original. Amo esa lengua-nación con pasión extrema. Cuando me hicieron académico de la RAE acepté batirme por ella cuando fuera necesario. Y eso hago ahora. Que se mueran los feos.


Quien afirme que el bilingüismo es normal en las autonomías españolas con lengua propia, miente por la gola. La calle es bilingüe, por supuesto. Ahí no hay problemas de convivencia, porque la gente no es imbécil ni malvada, ni tiene la poca vergüenza de nuestra clase política. La Administración, la Sanidad, la Educación, son otra cosa. En algunos lugares no se puede escolarizar a los niños también en lengua española. Ojo. No digo escolarizar sólo en lengua española, sino en un sistema equilibrado. Bilingüe. Ocurre, además, que todo ciudadano español necesita allí el idioma local para ejercer ciertos derechos sin exponerse a una multa, una desatención o un insulto. Métanse en una página de Internet de la Generalidad sin saber catalán, por ejemplo. De cumplirse el propósito nacionalista, quien dentro de un par de generaciones pretenda moverse en instancias oficiales por todo el territorio español, deberá apañárselas en cuatro idiomas como mínimo. Eso es un disparate. Según la Constitución, que está por encima de estatutos y de pasteleos, cualquier español tiene derecho a usar la lengua que desee, pero sólo está obligado a conocer una: el castellano. Lengua común por una razón práctica: en España la hablamos todos. Las otras, no. Son respetabilísimas, pero no comunes. Serán sólo locales, autonómicas o como queramos llamarlas, mientras los países o naciones que las hablan no consigan su independencia. Cuando eso ocurra, cualquier español tendrá la obligación, la necesidad y el gusto, supongo, de conocerlas si viaja o se instala allí. En el extranjero. Pero todavía no es el caso.


Y aquí me tienen. Desestabilizando la cohesión social. Fanático de la lengua del Imperio, ya saben. Tufillo franquista: esa palabra clave, vademécum de los golfos y los imbéciles. La puta España del amigo Rubianes. Etcétera. Así que hoy, con su permiso, yo también me cisco en las patrias grandes y en las chicas, en las lenguas –incluida la mía– y en las banderas, sean las que sean, cuando se usan como camuflaje de la poca vergüenza. Porque no es la lengua, naturalmente. Ése es el pretexto. De lo que se trata es de adoctrinar a las nuevas generaciones en la mezquindad de la parcelita. Léanse los libros de texto, maldita sea. Algunos incluso están en español. Lo que más revienta son dos cosas: que nos tomen por tontos, y la peña de golfos que, por simple toma y daca, les sigue la corriente. Pero de ellos hablaremos la semana que viene.

16 agosto, 2008

1179

El guarismo intitulante corresponde al número de páginas de cierto producto literarioide que me he chupado en estos días.

Mis veranos, en los últimos años, suelen vestirse, siquiera parcialmente, del azul del Atlántico, un azul teñido del sabor rosáceo de las gambas de Huelva y de la languidez de lecturas sesteadas.

La saturación del sprint final juliano ha hecho que esa 'parte de mis vacaciones' pase a ser, al menos de momento 'casi la totalidad de mis vacaciones'. En el fluir pues de esta clase de tiempo flojo Hans se dedica, cómo no, a leer en cantidades industriales, item más. Por tanto, un prius de las vacaciones es saquear alguna librería. De la razzia de ese viernes, uno de agosto se siguió la adquisición de unas cuantas novelas (Lorenzo SILVA, La niebla y la doncella, Noviembre sin violetas y La Isla del fin de la suerte; Bernard CORNWELL, El triunfo de Sharpe) y un par de libros no ficción: Habíamos ganado la guerra, de Esther TUSQUETS -unas a modo de memorias de esta señora, relativas a sus primeros años, que, a pesar de que estilisticamente es un tanto torpe, lucen un contenido muy interesante; a destacar los datos sobre la Falange de mediados de los cincuenta- y Hazañas y chapuzas bélicas, de Gary BRECHER, un libro francamente interesante, muy poco políticamente correcto, muy documentado y un tanto gamberro que gustará a todos los aficionados a la cosa militar. Por cierto, que éste se lo debo a Jesús Hernández.

Ya es conocido en este foro mi gusto por la serie del Fusilero Sharpe. Creo que en Gran Bretaña se llegó a rodar una serie de televisión con guiones basados en tales novelas. Considerando lo cuidadosos que son los ingleses con las películas históricas y el aprecio especial que tienen por las primeras dos décadas del XIX estoy seguro que merecerá la pena ver los capítulos en cuestión. De momento no las he conseguido, sin embargo.

Por lo demás, convendrá antes o después dedicar algún comentario más cuidadoso al Sr. SILVA, que desde luego tiene todo el arte cuando escribe material de la serie Bevilaqua. Si buscáis policiaca patria de buena calidad, héla aquí.

En fin, el material que he citado me duró apenas una semana. El tochazo a que me refiero en el título, empero, no es ninguno de los volúmenes que he referido por ahí arriba. No. Debo anticipar que cayó en tres sentadas; una de iniciación, unas 150 paginillas, y otra de remate, las treinta o cuarente últimas. El resto corresponde a una noche en blanco. Y es que este tipo de productos tienen, cómo negarlo, su puntillo, y el tiempo es mucho más desperdiciable en vacaciones. Va a ser como una especie de quarterpounder with cheese, supongo. Quién no cae de cuando en cuando.

En fin, a lo que iba: éste es peor. El antecedente del tochazo lo leí, recién publicado en España, hace casi veinte años, después de sufrir una severa operación: regalo hecho para aligerar la convalecencia, aquél lo leí con gusto, y sigo pensando que es ingenioso y está francamente bien trabado. Éste de hoy, no. Es, insisto, un tocho, sin más. Entretiene de aquellas maneras, pero mucho menos, de veras, que cualquiera de las novelas antes citadas. Copia, sin más, el 'alma' de su 'primera parte', pero carece de su gracia, y abusa, para tramarse, de esa especie de 'doble contramarcha' que aplica a sus protagonistas: reitera sistemáticamente una estructura consistente en que después de un tiempo de penurias profundas, les 'salen' un par de cosas bien, 'levantan cabeza', y acto seguido, el destino, a través del Malo-Malísimo de Manual les aplica un severo correctivo: un buen hostión, bien canalla. Y eso, una y otra vez, encabalgando capítulos. El M-M M, por cierto, suele ser un secundario esbozado con escasa diligencia de nombre absurdo: por ejemplo, Philemon.

Y es que si, señores, si. Me he chapuzado de pueblo y me he tragado Un mundo sin fin, de Ken FOLLET y ahora puedo decirlo con conocimiento de causa: Ahórrense el esfuerzo.

18 julio, 2008

De Ciudad Real al 'Ángel Azul'



No sé si le pasa a todo el mundo. Cuando salgo de casa por la mañana se me activa una especie de selector mental de canciones random y hace que suene un tema. Hoy ha sido Marliese, una canción de FISCHER Z, banda a la que -de seguro- no conocerá ni el 15% de mis lectores usuales (básicamente, por una cuestión de edad), canción que invariablemente me lleva a Frau Dietrich, que es una señora que -como es natural y propio para un hombre de bien- siempre me ha gustado mucho.

Y no sé por qué hoy también se me ha cruzado en el camino el bló de Almodóvar. A Peeeeeeeeeeedro no le tenía yo especial simpatía, pero la cosa quedó bien definida cuando constaté su absoluta indecencia ética a través de sus manifestaciones el día del bombazo de la estación de Atocha (todavía estoy esperando que la progresía razonable (¿?) le aplique el correctivo que merece).

Hoy aún es peor la cosa. Ser indigno como es, hoy espeta esto:

Sin la luz con la que Von Sternberg iluminó el rostro de Marlene, Marlene nunca hubiera sido la Dietrich, se habría quedado en una chica socarrona tirando a gordita.

Hoy no se trata de hacer una valoración ética de Almodóvar, quien, siendo crudos, podríamos definir éticamente por lo que fue siempre: una marica* mala de Calzada de Calatrava. A efectos de un tal juicio -ético, insisto- sería por cierto irrelevante que haya hecho algunas buenas películas hace ya bastantes años. Aquí quiero simplemente ponderar su capacidad de percepción estética. ¿Puede ser el gran gurú de la sensibilidad española quien espeta semejante aberración? ¿O simplemente nos encontramos con un telepredicador socarroncete-plano-y-gordo (paradójicamente) de lo hispanocutre?.

______________

* Y vaya por delante que su orientación sexual (como la de todo el mundo, por cierto) me resulta absolutamente irrelevante. Una marica mala es un tipo muy concreto de persona en la que lo menos importante es de quién se enamora o con quién practica sexo.

17 julio, 2008

Orgullo y perjuicio

Para explicar lo del orgullo debe señalarse que sabido es que todo Mod es por esencia hombre orgulloso de sí. También está dicho que del orgullo y del recuerdo todo lo que puede salir es bueno (1).

Así que este su anfitrión estuvo anoche en el concierto de Paul WELLER. WELLER, The Modfather, el líder de The JAM, uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos, el líder de STYLE COUNCIL, una de las bandas más elegantes que navegaron por los ochenta, autor de algunas de las mejores canciones power pop de la historia y tipo de notable honestidad (sin perjuicio de ser mayormente bermejuelo), que, además lleva los cincuenta tacos con mucha donosura, dejó las cosas claras: el puto amo del escenario, a pesar de que no se prodigó con muchos temas de su antigua banda. Sólo Eton Rifles, que es un auténtico himno generacional.

El concierto se celebró en el Anfiteatro de la Expo (obsérvese que todavía no se había mencionado en Vladivostok el Suceso Del Año de la Inmortal Ciudad) en una noche estupenda y con buena temperatura. Además de que el concierto fue grato por sí mismo, me lo pasé bien porque fuí a verlo con Ludwig, mi querido hermano. Mano a mano. Previamente nos pasamos por cierta sidrería donde nos embutimos un muy conveniente chuletoncito fileteado, unos chipirones a la andaluza y unas anchoas en hielo, regadas con una botella de Roda I del 2001 (el recopón). Una cena completamente Montignac, ça se voit. De ese modo enjaezados, entramos al concierto, siendo rápidamente conscientes de que formábamos parte del 5% de personas que sabían a qué iban ahí. El otro 95% no tenía ni puta idea de quién era el rubio del escenario, pero vamos, todo el mundo estaba muy contento, y había borrachos de esos que se atan la cazadora a la cintura y bailan con grandes aspavientos, movimientos espasmódicos y gran riesgo de acometimiento a quienes les rodean.

La cosa es que el concierto se regó de cerveza. Con intensidad.

Y luego no hubo más remedio que pasarse por el Blue Note y tomarse un Gin & Tonic de Citadelle (una ginebra muy bien ponderada en los medios sobre la que, de momento, me reservo la opinión) y terminar de arreglar el mundo, y concluir que en realidad deberíamos habernos dedicado ambos al rock'n roll. Ludwig es un buen teclista y un no desdeñable guitarrista. Un chico Telecaster, no sé si me explico, que debe a su hermano mayor -que coincide que soy yo- su Fender Telecaster, su primera réplica de Tele y su guitarra acústica, mi preciosa Fender Catalina negra que le regalé cuando me fuí de casa de mis padres.

En fin, que para explicar lo del perjuicio no hace falta evocar a Jane AUSTEN. Basta con señalar que esta mañana se me han puesto de punta las consumiciones de ayer, y he recordado que antier cumplí 42 (cosa que celebré -hablando de todo un poco- cenando en el pabellón de Francia de la Expo y cantando La Marsellaise. Y sí, Iván, si: algo afrancesados si que es uno...). Y que hay que ir teniendo medida si al día siguiente es día de hacienda.
_____
(1) Los FLECHAZOS, No voy a cambiar

14 julio, 2008

XLII

42
Y no tengo más que decir.

Salvo que, a pesar de esta edad provecta en la que entro en el día de hoy, mi vida sigue pletórica.

Espero disponer de algo de tiempo para contarles a todos Vdes. que leo Las Benévolas (la puta bomba. Tal vez la mejor novela que he leido en los últimos diez años o así), que voy casi cada día al gimnasio para evitar matar a alguien (alguien inconcreto, no piensen Vdes.), que Zaragotham es una sucursal climática del Aleph (tenemos todos los días todos los climas yuxtapuestos: el copón). Que he recibido un galardón de las manos de las nunca suficientemente bien ponderadas Sue & Copycat, que me ha hecho mucha ilusión. Que tengo una página de cuaderno por casa llena de anotaciones de cosas que contar en el bló.

Y que, dadas las circunstancias, y una vez más, convendrá empezar a ensayar la posición de los touaregs en el desierto cuando llega la tormenta de arena. Es una recomendación que les hace su amigo Hans. Aunque también puede uno tomárselo como Juan, como una oportunidad.

15 junio, 2008

Mediando junio.

Mis augustos padres, en Polonia (centroeuropa, no estespaña); mi hermano en el deefe, dando una conferencia sobre lo cojonudo del modelo que ha implementado en su empresa. Yo, en Albacete.

La referida ciudad está en el medio de ninguna parte. Imagino que si uno es valenciano, la cosa le resulta próxima. Yo tuve que reflexionar para hacer la traza de mi ruta. Traza a mano, claro: los info-aperos te mandan todos por MAD o por Valencia.

Y es que en España hay más sitios aparte de MAD, BCN, Sevilla, Valencia o Zaragotham. Muchos más, a los que no se accede a través de los radios de rueda REDIA, si no mediante capilares de tela de araña; ejemplo, Albacete. Hay una ruta de una belleza casi dolorosa -retened el nombre, rincón de Ademuz- que va desde Zaragotham a Teruel y sigue hacia el Sur, a cuchillo, por entre llanos y cortados montunos, hasta llegar a Albacete.

Cojo el coche grande y familiar. MBO ha manifestado su cierto temor por las lluvias torrenciales que pueden llevarse el cochecillo negro de techo de tela por delante.

Maripuri, el navegador, persevera en las opciones más conservadoras, coñazo y autovíicas. Yo me resisto y me meto por rincones que me hacen echar de menos al cochecillo: bien de curva contundente a negociar acelerando. Dos toneladas, por más sobrecargadas de caballos que vayan, no son lo mismo. Tengo sensación de Pegaso de tres ejes.

Pero eso es lo que no hay: camiones por las carreteras. Una vez más, los perserverantes delitos de coacciones de algunos camioneros han conseguido que, para que tales camioneros consigan sus objetivos, otros hayan de ver sus derechos pisoteados. Y es que 'piquete' es sinónimo de 'amontonamiento de hijosdeputa'.

Cada vez que llego a una ciudad como Albacete ratifico mi tesis de visión aeronáutico-hormiguesca. Cuando montéis en un avión, no dejéis, en el momento inmediato posterior al despegue, de mirar al suelo, a los coches que se empequeñecen a toda velocidad, a las personas que en dos segundos mutarán en menos-que-hormigas. Y pensad que todos y cada uno de ellos alberga en sí una cosmovisión, un conjunto de valores, pasiones, deseos y aversiones. Como los vuestros. Todos ellos. Cada uno de ellos.

Y es que hay un error conceptual de partida que es muy frecuente entre nosotros, los privilegiados, consistente en pensar que sólo existe nuestro punto de vista. Que lo demás son los cutres que ven el tomate, los guarros de camiseta sin tirantes e Ibiza amarillo tedeí, las gordas que arrastran bolsos por los hospitales públicos, y que esa gente da plano en el encefalograma.

Ojo, que esto no es tolerancia cutre, buen rollito zapaterí. Por supuesto que es un desastre que el pésimo gusto, la incultura, la zafiedad estén generalizadas. Que debería generalizarse un modelo mejor (el nuestro, naturalmente). Pero así y todo...

La tolerancia no implica tragar semejante mierda. Tampoco tiene que ver con lo que hacen los sozis ('No piensas como yo, luego no te hago ni puto caso: me importa una mierda'). Se trata de intentar examinar qué demonios piensan, contrastar y en un debate franco y honesto (partiendo de la premisa de la 'no-superioridad', del 'tal-vez-tenga-razón') llegar a convencer.

Se llama dialéctica, pero claro, exige un esfuerzo de la hostia.

A ver si es que estamos un poco equivocados. Aunque sólo sea por estadística. Es probable que este análisis tan tonto me haga respetar, todavía, algo, al género humano.

Como digo, no parece que Albacete tenga especial interés general. Hay millones de bares, sitios de tapas, garitos de noche. Se come con contundencia y sin matices (ni interés).

El edificio de la Cámara de Comercio es precioso: lo que fue el chalet de una familia de posibles que se fué a tomar por saco después del suicidio del patriarca.
Mi viaje es laboral (kind of, en realidad).

Sesiones científicas de interés, cierto. Visitamos en el tiempo restante una bodega, Los Aljibes, cuyo producto apunta maneras. Todo el equipo -la enóloga, los comerciales, la gente de organización- son jóvenes, inteligentes y guapos. El director es uno de esos hijos de millonario que demuestran que dicha condición, en sí, no quita mérito alguno: el tipo, que no tiene treinta años, es encantador, educado, elegante, preparado y formado debidamente, extraordinariamente amable e implicado -con esfuerzo importantísimo- en la gestión de una de las bodegas mejor organizadas que he visto hace muchos, muchos días. Con viñedos de uva originalísima -quién coño iba a decir que había Viognier en Albacete, quién esperaba ese Cabernet Franc-, que en este momento, después de la lluvia, lucen un verde demoledor: qué belleza, por Dios; paseamos por la explotación en un arrastre de cuatro caballos. Que además hace aceite en las almazaras colindantes; con su yeguada. Todo suena, tal como lo cuento, como capricho de rico. No. Algo sé de ese tipo de explotaciones; espero que les vaya de miedo, pero, además, dudo bastante que no funcione adecuadamente; vamos, que les dé dinero, que es lo que debe ser.

Me tuesto al sol de Castilla mientras degusto los caldos de la casa con placer.

Me cuentan, en mi reunión de Kapellmeisteren de Asociaciones Provinciales de Criadores de Plantas de Jardín, de las últimas cabronadas que el sector ha perpetrado entre algunos de mis antiguos compañeros. Me jode mucho, pero sé que 'no se vayan todavía, aún hay más'. Aparte de esto, el momento es grato. Viejos camaradas, nuevos amigos, el tono afectuoso que llevamos manteniendo doce años ya.

Me llevo como libro para los tiempos perdidos Todavía no me quieres, de Johnathan LETHEM, que podéis, con toda tranquilidad, dejar abandonado en el montón de la librería cuando os tiente con su portada poderosamente rosa.

Echo en falta a mi familia, y no se me ocurre llamar por teléfono.

Regreso y me precipito en un domingo inmediato anterior a una semana infernal, en que el ensayo de Los Modos tendrá lugar el martes a las 22.00, y en que espero que el Zapatos no explique a Trichet qué debe hacer -cada opinión del gran estadista nos cuesta un disgusto gordo y cuantificable- , ni tampoco cuchichee con La Sónsoles mientras suena el Himno Nacional. Indeseable. Asqueroso. Que seas rojo (advertencia, le estoy citando) no te permite que faltes al respeto. Como tampoco te disculpa la torpeza de haberte quedado apoltronado mientras pasaba la bandera de los Estados Unidos. Por cierto, incompetente: esto no te lo perdonó Bush, pero tampoco te lo perdonará Obama, la Clinton, Mc Cain. Nadie en los USA, gran estadista.

04 junio, 2008

"... que Vladivostok no se rinde"

No: no me he muerto, ni he cerrado el blog (a diferencia de tantos de esos que lucen en la columna derecha). Tampoco es que mi vida haya devenido tan sosa que no haya pasado nada en estos (glups) más de dos meses sin actualizar. Ni que la segunda parte del viaje a Las Rusias fuese tan aburrida que nada haya que contar. No. Tampoco es que haya estado sin leer cosas de interés. Lo que pasa es que:

a) estoy absolutamente hasta arriba de trabajo. Sí, lo sé: la excusa es cutre; pero es que, además...
b) ...Los Modos están de nuevo en la carretera, con batería y bajo nuevos (espero poder colgar algo de material sonoro decente a pesar de maquetero a no mucho tardar), y
c) ... estoy yendo al gimnasio de manera regular. Sí, pueden creerlo.

Y no crean, durante estos (glups) más de dos meses se me han ido ocurriendo cosillas que colgar, pero siempre los borradores quedaban sepultados bajo montones de papeles de toda naturaleza. Eso pasó con las notas de Moscú, por ejemplo. A saber andestán.

Hubo anécdotas reseñables en ese viaje, sí. Tal como cuando MBO y Hans se van a tomar una copa a un bar absolutamente sensacional (en la decoración, en la concurrencia -señaladamente la femenina, y me remito a lo señalado en un comment en la anterior entrada-, en la música durante la primera media hora).
Hans pide, de acuerdo con su costumbre dada la hora que es, un Dry Martini
- How d'you like it, Sir?
- Very, very Dry, please.


El barman no especifica la costumbre de la casa de realizarlo directamente "à la 007". Es decir, con Vodka. Con ese jodido vodka ruso que es lo más parecido al alcohol de quemar que un ser humano pueda beberse.

Hans se lo pimpla, claro, pero al pedir el segundo no olvida indicar "Not that dry, in fact. Bit softer, please" con manifiesto cachondeo de MBO, que no se apiada de la garganta flameante de su esposo (que coincide que soy yo).

He descubierto a un escritor que desconocía y que me ha tenido enganchado cual yonki a sus libros. Espero que sigan publicando su material. Entretanto, les encarezco que se hagan Vdes., de inmediato, con la Trilogía de Deptford, y disfrutéis como he hecho yo. El nombre es Robertson DAVIES: no lo olvidéis.

He escuchado músicas relativamente nuevas, yo, aferrado de usual a mis iconos pop de décadas casi olvidadas. De momento, Las Charades, lo nuevo de Lula, el sensacional disco de Insanity Wave. Comprad Late Night Shift, que es un disco fenomenal. No olvidéis a esta banda si os gusta el power pop de raiz más americana que brit. Los Insanity cantan en un inglés excelente y a pesar de ello (es sabido que lo de que un grupo español cante en inglés es algo que a mí, a priori, me repatea los hígados) me encantan. Además tienen el muy buen sentido de grabar en serio, en sitios serios, producidos en serio y con muy, muy, muy buen gusto en producción (estoy harto de producciones malas o simplemente valencianas, a puro de superponer violines infames). Todo ello hace que, por el momento y para mí, Late night shift sea el mejor disco power pop español del año 2008.

Y ello a diferencia del último de Paul COLLINS. Me temo que el maestro, después de Flying High, se ha precipitado en sacar nuevo disco, y ha patinado fuertemente. Ribbon of Gold es, simplemente, un disco vulgar, del montón. Y me jode decirlo, porque su autor -que me cae muy bien- lo es también del disco que comentaba hace un par de años y medio y me parece sensacional. Qué le vamos a hacer, no es fácil componer tantas canciones buenas. Nos quedaremos con el anterior y con tantas otras grandes canciones que el Maestro Collins nos ha proporcionado en el pasado y esperaremos que vuelva a hacerlo en la conciencia de que los genios pueden caer y renacer de sus cenizas.

He visto la película de Indiana con manifiesta decepción (¿será que somos más viejos, o será, simplemente, que la pelicula es flojísima? ¿Cómo pueden ser tan burdos como para recurrir a chapuzas extraterrestres? Qué lamentable). En fin: MBO dijo que la película evidencia la gran crueldad de Natura: Indy (perdón, Harrison FORD) sigue teniendo un pasara sus sesenta y tantos, pero Karen ALLEN está manifiestamente perjudicada tractu tempore. Y hube de replicarle -tal vez adoleciendo de cierta falta de caballerosidad para con la referida actriz- que la ALLEN jamás ha sido, a ojos masculinos, un bollazo, a diferencia de Indy (Perdón, FORD), que SIEMPRE lo fue a ojos femeninos. Diré que el debate, en rigor, podrá tener lugar dentro de veinte años o así, pero tomando como referencia la niña Blanchett que, esa sí, está para mojar pan. Pan soviético, para mojar en vodka (y así se cierra el círculo de esta entrada :D).

Ah, no, que no puedo cerrar la entrada sin mencionar que, con el objeto de que pueda dar cumplimiento a mi plan health&beauty summer 2008, MBO me ha regalado unas Nike Shox Experience Azules muy efectivas. Como estas. Casi enrojezco de exhibir mis gymvergüenzas, he de reconocerlo, pero por otra parte me enorgullezco de mis treinta minutos de elíptica, mi masoquismo maquinero con bien de kilos en carga, mis tablas de abdominales homicidas, y todo ello no menos de tres veces por semana. Esta esquizofrenia espiritual va a acabar conmigo. Al menos puedo mirar a Dwalks a la cara

Bueno: vuelvo a la mina. Sólo quería que no se olvidasen de mi. Sólo quería no olvidarme yo mismo de que tengo un bló y ello conlleva una dosis de poder, y todo poder lleva aparejada una responsabilidad y blablabla.

P.S.: Cuán inmateriales, las vacaciones, urghs. ¿Existirán?
P.S. #2: ¿Tendré lectores todavía? No volveré a pegarme más de dos meses (glups) sin actualizar, que el público se merece una atención y un respeto, y por ello una continuidad.

30 marzo, 2008

Rocket to Russia (Rusia, I)

Si, debería hablar de cosas mil antes de hablar del Transiberiano live. Libros, músicas, conciertos. Hasta conversaciones con el muy querido Dwalks acerca de calzado deportivo, o búsquedas, encuentros y desencuentros de bajistas, baterías y bolos para Los Modos. Todos esos sucedidos, dommage, quedarán archivados en la trastienda, pero no pasa nada. Xurri, que me cuida y ejercita sus legítimos derechos, reinvidica un relato. Y como anfitrión vuestro que soy, os debo un relato, y os lo voy a dar.

Día I. Sábado, 15, marzo de 2008.- Después de una noche agitada (urgencia de un equipaje sin concluir, qué me llevo, qué me llevo) me levanto de un bote, percibiendo un desaforado aroma a plástico quemado. A MBO, buscando la excelencia organizadora, se le ha ido la mano con un cacharrete al baño maría, pero no pasa nada. Justo después de comer, salimos -en bus: urghs!- hacia Madrid, hacia la T4. Este su anfitrión, pelín provinciano, aún no había volado desde dicho lugar, gloria de la aeroportuaria patria. Previamente, dejamos a las niñas estacionadas y predirigidas hacia sus respectivos destinos de semanasanta (sic). Salimos. Volar desde MAD en lugar de hacerlo desde Zaragotham es un coñazo que comprende los tiempos perdidos debidos al tacógrafo del chófer portador ZAZ-MAD. Al fin, y siendo las 24.00, despegamos. Aterrizaremos en Moscú-DOMODEDOVO como cinco horas más tarde, es decir, a las 07.00 del domingo hora local, más o menos, para seguidamente tomar un Tupolev 154 (momentos de mucho miedo: la gloriosa aviación civil soviética periclita a toda hostia, generando una relación inversamente proporcional entre sus antiguos logros proletarios y su actual peligro aeronáutico) hacia San Petersburgo. Es nuestra primera aproximación a las esencias de la Madre Rusia. O no: previamente, en Domodedovo, hemos comprobado que es imposible conseguir la optimización capitalista del café, c'est-a-dire: en habiendo cinco tías al otro lado de la barra, una supervisa el cobro, otra cobra, otra supervisa el manejo de la cafetera (medio de producción antiguamente colectivizado, hoy perteneciente a una franquicia, pero, al fin y a la postre, es lo mismo), otra maneja dicha cafetera y otra divide lo que produce ésta última entre dos tazas y le añade leche para generar capuccinos: dos cada tres minutos. Los pasteles de frutas, infames. Que no os mientan, fijo que los melocotones y las frambuesas de las pastas de hojaldre de Domodedovo se criaron en huertos al lado de Chernobil. Y, si no, lo cierto es que les sobran toneladas de azúcar radiactiva en todo caso.

Día II.- Domingo, 16, Marzo de 2008.- Como digo, hemos aterrizado en Domodedovo y volamos a San Petersburgo. Yo es que no paso miedo en los aviones, sean estos los que fueren, pero MBO señala que preferiría no volver a experimentar la turbia sensación que produce la flaccidez de las butacas soviéticas. Bueno: tomamos en San Petersburgo en un aeropuerto lleno de pistas rebosantes de helicópteros de dos palas de esos que salpican mi imaginario de la Guerra Fría y de una nevada no menos engarzada en dicho imaginario. Estamos, naturalmente, pulverizados, de modo que MBO se va a descansar. Entre tanto, almorzaré en el buffet del Hotel, asumiendo desde ese momento que, del mismo modo que viene habiendo dos Españas, hay dos Rusias. Al menos. Y una de ellas comprende buffets con trios de Jazz y caviar a volonté. Una vez concluyo mi copa de champagne recojo a MBO y nos vamos de visita. Como quiera que la temperatura va descendiendo a velocidad de vértigo, opto por recomendar a mi niña que se compre un morrión de húsar que en los próximos días va a ser muy prestacional. Aderezada con su largo abrigo rojo, la Leona va a ser la más hermosa de las turistas que visiten San Petersburgo y Moscú esta Semana Santa, a pesar de que vaya acompañada de un tipo con poderoso chaquetón de cuero, gorro de forro polar 'gris-gasolinero' y guantes 'Stalingrado 1942' igualmente contundentes. En esta primera tarde descubriremos lo que es el arte ruso del XVIII, con la Iglesia de la Sangre Derramada (que es ésta de la foto a la izquierda), frente a cuya fachada veremos una manifestación monárquica con los correspondientes estandartes blancos, negros y amarillos. Y es que, señores, en la Rusia del 2008 hay permanentes reinvindicaciones monárquicas (cuando no estalinistas, glups!) y los templos están hasta arriba de gente que ora con el debido recogimiento y respeto.


Día III.- Lunes, 17, Marzo de 2008.- Visitamos tanto el Palacio de Catalina II (ése de ahí a la izquierda) como el Palacio de Pablo, un Zar un poco 'malteado' :D. Sintetizando mucho, éste quedaría como el día en que se nos exhibió la justificación de la Revolución. Éste es un pensamiento vulgarísimo: para simplificar mucho, debe decirse que todo en Rusia es excesivo, desaforado, brutal, y ello incluye las edificaciones de los siglos XVIII y XIX a la mayor gloria del Zar (o la Zarina) de turno, las perpetraciones del Realismo Soviético de entre 1917 y 1953 y la reconstrucción de templos post-perestroika. Así las cosas, es obvio que los Palacios de Invierno y Verano de los Zares habían de, forzosamente, dar lugar a una revolución absolutamente bestial. Esa noche cenamos en el Restaurante favorito de Putin cuando visita San Petersburgo. En dos palabras: tablao cosaco, o sea. Descubro que en Rusia se cena con Vodka. Atención al dato: no es que uno se tome una copita al concluir la colación: es que la acompaña toda ella con vodka, a taponazos, uno tras otro. Uno puede acabar muy siego, pero la ventaja es que es alcojol de buena resaca. Curioso.

Día IV.- Martes, 18, Marzo de 2008.- A estas alturas del viaje, MBO y yo estamos orondos. Estos viajes organizados se caracterizan por sobrenutrir al Santísimo Advenimiento; juntando esto con circunstancias precedentes, Hans empieza a pensar que se verá obligado a desmontar un mito a su regreso a Zaragotham (esto tiene que ver con las conversaciones con Dwalks). En fin: desayunos con diez clases diferentes de miel, cincuenta tipos de pastelillos, ahumados innúmeros, una especie de Sekt ruso (muy digno) y casi cualquier cosa que a uno se le pueda pasar por la cabeza. Hoy, Palacio Yussupov. Conocía de residencias con embarcadero, y aún con helipuerto, pero no se me alcanza qué puede tener uno en su casa más allá de un teatro con sus palquitos y todo, con tanta profundidad de escenario cuanta longitud de patio. Alucinante. Por no hablar de una biblioteca que, a no dudar, coincide con Mi Biblioteca Ideal (mayúsculas no casuales). El Palacio luce también unas escenas de la liquidación de Rasputín a base de figuras de cera, de mucho lucimiento y bastante arcada (es lo que tiene la cosa Tussaud's). Por la tarde (reverencia y arrodillamiento) visita al Hermitage. Probablemente, sólo vistar ese museo justifica una visita a Las Rusias, o, más precisamente, a San Petersburgo. Digo esto porque MBO sostiene que esta última ciudad sí le gusta, pero Moscú no: nada. La Leona le tiene cierta aversión a las ciudades desaforadas: Moscú, Berlín... y sin embargo, gusta de Londres o NYC. Es curioso, pero también tiene su lógica. No es un asunto de enormidad. Es una cuestión de inasibilidad, de tensión ambiental aguda, que se produce en aquellas pero no en estas dos últimas. A mí, sin embargo, siguen resultandome sugerentes, pero lo que no son es hermosas.

En fin, no hablo del Hermitage. La colección es espeluznante, tremebunda, inconmensurable. Reconozco que no soy nada original, pero siempre he pensado que los grandes museos, y en especial las grandes pinacotecas, deben visitarse a tiro hecho, es decir, seleccionar 'algo' y olvidarse de todo lo demás. Lo jodido en el Hermitage es que todo lo demás es una cantidad desaforada de maravillas. Digamos que es asunto a considerar que la colección de Impresionistas que se disfruta en él -que era nuestro tiro hecho- está a la altura del Musée d'Orsay (podéis jurarlo), y no menos importante es el hecho de que está constituida por las dos colecciones de sendos comerciantes que en 1917 la 'cedieron' gustosamente a los soviets a cambio de salir con vida de Rusia. Tres tipos, oiga, que se lo habían comprado directamente, en muchos casos, a los propios artistas antes de concluir el siglo XIX. Alucinante. Un saludo a Serguei Schukin y a los hermanos Mijail e Ivan Morozov por su aguda visión... y su generosidad revolucionaria.


Día V.- Miércoles, 19 de marzo de 2008.- Este será nuestro último día en San Petersburgo, y visitaremos la Fortaleza de Pedro y Pablo, donde están sepultados tooooodos, toditos los Zares de la Dinastía Romanov, y ad lateres de cierto nivel; muy de destacar la destrucción del mito de Anastassia; me alegré de que UPFm no estuviese en la visita. Para compensar tanto desafuero mítico-imperial, recorrimos el Aurora, a pesar de los compañeros de viaje, que no tenían interés alguno en visitar tan espirituoso lugar... compañeros que, por otra parte, dormitaron a pierna suelta entre que, después de visitar un museo de instrumentos musicales impresionante, un cuarteto de cámara nos amenizara el post almuerzo con material tan agradable como poco exigente (Kleine Nacht Musik y cosas así). Pero, desde luego, qué bien se toca en Rusia. Vale para estos chicos, vale para la arpista de los desayunos, vale para el pianista de Jazz que nos acompañó en alguna cena. El nivel de los músicos es sensacional. En fin: esa noche tomamos el transiberiano, o, para ser más rigurosos, el Krásnaya Strelá ( Flecha Roja). Pero eso, y la visita de Moscú, será contado en su momento...

05 marzo, 2008

¿Queda algún lugar para los ancianos?

No cabe duda de que la paternidad lleva aparejadas muchas cosas, y no son las menos importantes la neta reducción del número de semanas de esquí al año y el número de sesiones de cine por semana. De cine adulto, al menos en teoría, pues MBO y yo a veces somos un poco audaces y llevamos a las niñas -un poner- a ver Los Crímenes de Oxford. Pero bueno, la cosa tiende a ser más bien Cars o Los increíbles (dos peliculas que a Hans le encantaron, btw).

Si hay una película que no constituye cine infantil, desde luego, es No country for old men. La hostia: fue sensacional, anoche, ver cómo TODOS los espectadores del cine pegaban (pegábamos) un bote con cada nuevo asesinato brutal a cargo del sicópata Bardem, que, he de señalarlo, hace un papel excelente. Como Tommy Lee Jones, como Woody Harrelson , como el soldador (un tal Josh Brolin, según saco de IMDB), la suegra pelma o Carla Jean. Y es que la película tiene, sobre y ante todo, un cuerpo de actores destacabilísimo, y que me hayan oscarizado al hijo de la tiparraca más impresentable de la vida pública española no debería empañar el hecho de que, en NCfOM, se actúa muy, pero que muy bien. Como tampoco puede dejarse de decirse en voz muy alta que Javier Bardem lo hace muy, pero que muy bien. También tiene una fotografía estupenda, táctil, arenosa. Y una ambientación en 1980 que transmite a la perfección el desastre conceptual de los USA Carterianos, unos USA que no habían digerido Viet-Nam aún y cuyos ciudadanos llevarían al poder a los conservadores al año siguiente (el 20/01/1981 Reagan se hizo con el poder omnímodo) y con ello dispararían el más falso de los fines de la Historia.

NCfOM es una película, en términos absolutos, desesperanzada; no suelo leer críticas de cine, pero me juego algo a que ese adjetivo me lo habrán empleado mucho en las publicaciones correspondientes.

Los Coen son la puta bomba, y esto es un hecho, pero, pensando en su obra que podríamos llamar semipoliciaca, hay que partir de que NCfOM no es ni Fargo ni The Ladykillers, ni por asomo. En F. (grande Buscemi, grande la MacDormand) hay humor negro (negrísimo), en The Ladykillers hay puritito jashondeo con castigo divino incorporado. En NCfOM no hay NADA de eso. No hay más que relaciones causa efecto desde el primer momento: es claro quién, cómo y por qué va a morir. Notable el momento de dignidad de la chica antes de ser asesinada, por cierto.

No conozco la novela, aunque diría que si al autor. Yo creo que no la compraré: la intensidad de las imágenes de la película me haría andar buscando las arrogas del rostro de Tommy Lee Jones, la chulería texana de Woody Harrelson o el tono cobre sucio del rostro tanto mexicano baleado por entre las páginas.

A la salida de la sala, MBO me arrastró a un bar a beber. Resultó absolutamente imprescindible tomarse un gin-tonic (o más bien un gin-tóxic, dado que en el Bacharach se les había acabado la tónica Schweppes).

Deberíais ir a verla sin género de dudas, pero llevaos todos por delante que es muy bruta y muy cruda.

En otro orden de cosas, diré que después de terminar con el panfletillo de Cussler a que me refería en la entrada anterior (perfectamente prescindible) he comenzado la lectura de Todo bajo el sol, la última de Matilde ASENSI. Llevo cien paginillas y, qué puedo decir, es una muestra de oficio... en fin, una muestra del oficio según lo entiende esta señora, cuya íntegra bibliografía, por cierto, está en mis manos. Yo no sé si es que su nombre ha generado en mí un prejuicio, y no quiero ser injusto, de modo que callaré, salvo para decir que la tendencia salgariana, tan propia de quienes se documentan al escribir como si preparasen un examen (tendencia que les obliga a exhibir el fruto de su esfuerzo con tanto exceso como defecto de naturalidad), es MUY fuerte en M. A.. En todo caso, la de cal: mal no está. Sobre todo, quiero ver cómo hacer evolucionar a determinado personaje en lo que, ya, empieza a perfilarse como una novela de aventuras. Seguiremos informando.

04 marzo, 2008

TENSIÓMETRO (o “Dé-ba-te, II”)

Tres de marzo de 2008. Son las 21.30. Llego a casa, abro el portafolios y saco Saber perder, de David TRUEBA, así como Madrugadas, libro de un amigo mío recién publicado (nota mental: hacer entrada del bló hablando de libros de amigos y conocidos, que en los últimos tiempos se prodigan) y un autógrafo de Pep GUARDIOLA estampado sobre una bolsa de los Portadores de Sueños (que es donde tuvo lugar el acto).

Meto, a cambio, mi nuevo Vaio, junto con el módem USB que me vendió Laura la semana pasada para poder estar permanentemente conectado (me siento de lo más moderno: casi a punto de abandonar la cybertorpeza, oiga), el multiplicador de puertos USB (¿os dáis cuenta, qué nivel de solvencia técnica?) que compré en la FNAC a la vez que La Piedra Sagrada (Clive CUSSLER. Thriller irrelevante de los de llevarse a esquiar) y el último de Mercedes ASENSI, esa chica/señora/escritora que no sé yo muy bien definir: entre maruja ilustrada y protoescritora de thrillers con flanco histórico/intelestuá/filosófico. No la critico con crueldad, ojo: es que no sé dónde encajarla (a martillazos).

También me hice ese día con El hueso y la carne de Tarik y la Fábrica de Colores y un disco de las Charades, un producto muy conveniente por lo que respecta a armonías de voces que me ha sorprendido mucho. Debería hablar algo de música moderna española, dado que en los últimos tiempos estoy empezando a recuperar la fe, aún a golpes de bandas medio punk-pop como Lula.

Por aquello de las cosas a las que me dedico profesionalmente en la vida de ahí afuera y los estreses que sufro, hace algún tiempo me fue recomendado por facultativo que me hiciese con un tensiómetro, con el que periódicamente verifico mi estado tensional (yo mismo mismamente sin el concurso de nadie). Efectúo esta noche tres tomas. Primera, relajado, pensado el grato acto del que recién he llegado: la puesta en sociedad de un libro inteligente escrito por un tipo inteligente presentado por tres tipos inteligentes, qué gozada: 124/73. Segunda: reflexión: hoy es tres de marzo; esta noche es el putísimo debate: 138/73. Última toma, pensando en blanco y a toda velocidad por Marmotas en Cerler. Placer, relax. 123/72.

Corolario: el debate, a pesar de lo que dije la semana pasada, lo va a ver Rita La Cantaora. Lo político me es una pasión, qué hostias, como sabe cualquiera que me conozca, pero entreveo que es una pasión malsana, a la vista de lo que se vive en España hoy en día, a la vista de sus protagonistas y personajes secundarios, a la vista de lo lejos que me veo a veces obligado a llegar en mi pulsión dialéctica y en mi amor por ir a la contra del pensamiento dominante de hoy. Hoy, pues, que le den.: prefiero mantener mi 12/7.

Como contrapartida, y según decía más arriba, mi primer momento tensiómetro: Luis Alegre, Daniel Gascón y Pep Guardiola presentan la nueva novela de David Trueba. Como MBO estuvo a punto de decirle al autor –pero no lo hizo, somos gente civilizada y lo mismo se consideraba una grosería- cuando fue a recabar su autógrafo al final del acto, yo a David Trueba le admiro por su inteligencia-condición de buen escritor y, no menos, por haberse casado con Ariadna Gil, que no deja de ser una musa para cualquier persona de bien.

La presentación fue una formidable articulación de ingenio a tres (bueno, a cuatro: el propio Trueba coadyuvó a su autopresentación con gracejo y destreza); yo, que como mis lectores saben bien soy antijurgorístico, disfruté constatando que un jurgorista, y más en concreto el susodicho Guardiola (perdón: futbolista) puede ser un tipo sensato, con buen gusto, con sentido común, incluso considerando su condición de taxista circunstancial. El muy joven Gascón pronunció muy sensatas palabras asimismo. En fin, que muy bien. Además, no sólo se recabó la firma de Trueba en su último libro (que MBO ha hecho suyo a efectos de primera lectura), si no también una del Sr. Guardiola para UPMM, que –creo- es muy del Barça (no sé si eso es bueno, malo o regular).

Todo el acto me recordó un momento anterior a la última glaciación en un garito que frecuentaban Luis Alegre y David Trueba, el Bambalinas, en Zaragotham, local que era también el local de parroquia (muy à la Cheers) de la panda de mi hermano, que por cierto tiene justo la edad de Trueba y que por cierto siempre estuvo secretamente enamorado de la joven Ariadna Gil, a la sazón hermana de los Gil de Brighton 64 (para la comprensión de todo esto, referenciémonos al pasado mod de Hans). En el Bambalinas la panda de amigos de mi hermano estaban siempre a punto de darle dos tortas a Jorge Sanz, que siempre fue un poco chulito madrileño con las niñas que, ilusionadas, se acercaban a pedirle un autógrafo. Digo chulito porque no creo que mida más de 1.52. El muy mierdas.

En fin, que debería hablaros de mi fin de semana en la nieve o de la llamada de mi hijo que, desde Windermere, conseguía sacarme de la ofensiva combinada de la hora de cenar de las tres jóvenes arpías que pueblan mi casa y se conchaban para fustigarme, contándome el acto efectuado por la Royal Navy en el Colegio para conseguir reclutamientos ("Papá: zapatos blancos, medias blancas hasta la rodilla, pantalón corto blanco: qué pinta llevaban"), cosas todas mucho más interesantes que el puto debate que, según creo, fue un coñazo. Perdón: otro coñazo.

Hale, que vaya bien. Mañana miércoles es fiesta en Zaragotham, de manera que tendré opciones para nuevas tomas equilibradas de tensión. Fijo.

26 febrero, 2008

De-ba-té (I)

Brevitas brevitatis para un sucinto análisis de este incidente menor de esta lamentable campaña electoral.

Zetapé parecía un monigote del guiñol del Plus.

Rajoy, un teleñeco (un si es no es con el monstruo de las galletas).

Campo Vidal (un viejo conocido en mi tierra) se ganó las lentejas respetando ad nauseam el protocolo encorsetante pactado (¿Qué coño? ¡Esculpido en granito!) para que ninguno de los boxeadores sufriesen nada ex ante facto.

Yo, que en el fondo soy un romántico, erré y me quedé frente a la tele mientras MBO me espetaba con tonillo de jashondeo 'Ahí te quedas, Rey'. Grande la Leona. Pardillo que soy.

Zetapé no dijo nada (aparte de unas cuantas trolas numéricas y una cierta cantidad de ese aderezo de ilusión y fantasía que tan bien conocemos) y eludió las preguntas incómodas del otro. Además, se me puso nerviosito e interrumpió a Friky muchas, muchas veces. Habló, por ejemplo, de Alianza Popular, un dato significativo de la vida política española de 2008 sin ningún genero de dudas.

En cuanto a Rajoy, eso tan de redacción colegial de 'la niña' que profirió al cierre (como también la lectura del inicio, con la mirada extraviada hacia el noroeste ¿?) fue patético de mucha pateticidad, sin duda. Cuando UPFM lee así en alta voz le afeo las formas, oiga.

El pepé lleva el tortazo electoral ya de serie, y eso no lo evita ni Wojtyla (sólo una cosa lo evitaría, en rigor, y no la deseo ni yo ni ninguna persona de bien). Dicho esto: tal tortazo no obedecerá a la actuación zapatil de ayer noche: Zapatos quedó como un perfecto patán; perdón: como el perfecto patán que es. Pero bueno, si Friky, perdón, Rajoy, ha decidido echarse en manos del sector meapilero y neoliberal-duro de su partido (un saludo especial a Esperancita), y lucir al Duo Sacapuntas de la Impresentabilidad Extra-High Range (Acebes-Zaplana) él sabrá: ha optado, deberá arrostrar las consecuencias.

El debate, en todo caso, no fue si no un puto coñazo con todas las letras. Si llego a tragarme la Segunda Parte el próximo lunes será únicamente en beneficio de Vdes., mis muy queridos -aunque escasos, siempre brillantes- lectores.

Mención aparte merecen los periolistos que estaban haciendo comentarios en TVE1 y en Cuatro: sectarios, partidistas, cutres... Maria Antonia 'Jabba-The-Hutt' Iglesias es -ontológicamente- acreedora de arcada directa per se, pero si encima habla ya ni te cuento. O la Redactora Jefe del Periódico de Cataluña. O Ernesto 'objetividades-inexistentes' Ekáizer, ese gran hispanoamericano cuyo objetivo vital es definir el deber ser de España (con dos cojones y un periódico de ultraizquierda como arma). Y como redondeo, colofón y copete: Miguel Ángel Rodríguez, ese hombre de acrisolada neutralidad. La de Dios. Y en cuanto a Pio-pa-pio García Escudero y a Jesús 'Chuloputing' Caldera, mejor no hablar: qué cosa más triste, de verdad.

Con esas dos alternativas... ¿quién le explica a una chica de catorce años o a un chaval de dieciséis lo fantástico de este sistema?. Ni Educación para la Convivencia ni leches

Triste, muy triste. Y aburrido, muy, muy aburrido.

08 febrero, 2008

Cualquier mediodía

Un nuevo descubrimiento entre que Los Portadores de Sueños me facilitan las dos últimas novelas de la serie Petra Delicado: la serie del Teniente Jaritos debida a Petros MARKARIS: Noticias de la noche.

Quienes vayáis leyendo Vladivostok habréis visto que en los últimos dos años se ha hablado por aquí de mucha novela negra de muy diverso origen, pero es la primera vez que hablo de un autor griego. Y no será la última, pues, a pesar de que a este hombre le han publicado más bien mal (reeditan ésta su primera novela inmediatamente a continuación de la última, etecé: muy patrio todo).

El momento histórico, más o menos actual. Nuestro hombre: Kostas Jaritos, comisario de homicidios de Atenas, se enfrenta al asesinato de una pareja de inmigrantes (que vayan a hablarles de racismo a los griegos en relación con los albanos), primero, y de dos periodistas (léase como opuesto a periodistos) después. Tenemos prota antiheróico y terco, vieja escuela podríamos decir, con flanco sensible. También el calor obvio y el sol y el cielo. Pero, ¡ojo!, tenemos fondo histórico de la Dictadura de los Coroneles, que es un negociado muy poco estudiado en Las Españas, y tenemos helenifastfood cutre en forma de suvlaki, y tenemos -¿cómo no?- corrupción, pero por amor, eso sí, por amor a Yanna Karayorgui, la primera plumilla asesinada. También la sorpresa de ver que en el caso de que se asesine a un periodista en Atenas, el Comisario actuante es recibido por el Ministro del ramo. Encantos de los estados de once millones de habitantes de los que tres y medio viven en la capital, supongo. La novela es atractiva y absorbente e, indudablemente, bien traducida por Doña Ersi Marina Samará Spiliotopulu, cosa que se agradece.

Si yo estuviese en vuestra piel, me haría con ella.

La novela, griega, solar y calurosa, me hace pensar en otras cosas.

Mi tierra chica, Zaragotham, se caracteriza climáticamente por dos cosas fundamentales; la primera y principal, el cierzo, un viento tremebundo que se puede llevar volando –literalmente- a cualquier persona de peso inferior a sesenta kilogramos de peso que, caminando, trate de virar desde el Paseo de Sagasta a la Gran Vía en la llamada ‘esquina del Jodo’ (el exabrupto trae causa, precisamente, de lo que se dice cuando se llega a ella en una noche de invierno y el viento entre que se te lleva y te quita la respiración, de puro helado. La segunda, su límpido cielo azul, brillante, casi deslumbrante, debido con toda probabilidad al propio viento.

En esta cambioclimática primavera, la cosa se alía con unos gratos diecisiete graditos al sol. Ello ha fundamentado, por ejemplo, que MBO comiese anteayer en una terracita un muy significado bacalhau dourado que estaba, a su decir, buenísimo. También dio lugar a que ayer, a mediodía, acompañado de mi post-becario padawan (de quien creo que no he hablado todavía por aquí, pero que resulta ser hombre probo y de prometedor futuro) nos fuésemos a tomar un café al Paseo de la Independencia.

Algo que es importante para comprender la esencia de la mentalidad del habitante-tipo de Zaragotham de toda la vida es la muy zaragothamana costumbre de zaragocear. Es curioso, dado el agresivo clima de mi ciudad (quien aguanta la gama de temperaturas de Zaragotham puede aguantar en casi cualquier parte del mundo) lo mucho que nos gusta ‘pasear por el Paseo’ (sic). Eso es zaragocear. A MBO le sigue sorprendiendo. Naturalmente, cualquier 'paseo por el Paseo' comporta saludar a una media de treinta personas. Y es que, por grande que pretenda ser mi ciudad -casi 655.000 habitantes; la quinta de España-, esto sigue siendo un pueblo. Como -salvo MAD y BCN- todas las ciudades de España.

Bueno, que me desvío; a la búsqueda de una mesita de terraza estamos cuando encontramos que, frente a cierto bar a mitad de Independencia, hay una guapa chica, alta, espigada, ropa sport, pelo ultracorto y rostro afilado refugiado tras unas Ray-Ban Aviator de cristales de espejo, con aspecto de estar esperando a alguien. No se trata de una niña: es una mujer hecha y derecha, treinta y cinco, cuarenta años. También hay una terraza, y en ella una mesa en trámite de desocuparse que tomamos, rápidamente, mi Padawan y yo. Una vez sentado, percibo en la guapa chica un imperceptible gesto de censura mediante movimiento de ceja. Igualmente veo como el camarero desamontona una mesa y toma una silla sobrante de otra que hay al lado y la monta para la joven. Ahora comprendo la irritación de Yanna (que es como forzosamente ha de llamarse), claro, y hago aprecio de la levedad de su gesto. Llamo al camarero: ‘Por favor, dile a la señorita que nos disculpe y que si acepta que le invitemos al café’. Va. La joven sonríe, mira en mi dirección. Regresa el camarero. ‘Oye, ya se lo he dicho, pero no sé qué habrá entendido, por que no es española’. Gasp. En fin, caben dos alternativas: o bien la sonrisa es la que precede a la tormenta y Hans va a ser abofeteado (aunque sea sólo mediante mero desprecio al cretino) por la joven, so acusación de machista infame, o bien su castellano no es tan malo y ha quedado claro que se trataba de un desagravio por la grosería cometida.

Sigo hablando con mi Padawan de unas cosas de trabajo cuando la joven termina su café, se levanta, se acerca, y, sonriendo de nuevo, se quita las gafas.


Una vez mi pobre padawan ha quedado deslumbrado por sus grandes ojos verdes de ciencia ficción (diría que ha estado a punto de caerse de culo), ella me mira y dice, con marcado acento francés: “Muchas gracias por el café”. “Un plaisir, n’a pas de quoi”, contesto, semilevantándome de la mesa, lo justo por no hablar sentado.

Mientras Yanna se va sonrio para mis adentros. Y es que a los padawanes hay que enseñarles a proceder y dirigirles por el camino del bien en todos los ámbitos de la humana existencia... ¿no creen?

P.S.: Creo que debería yo hablarles a Vdes. con cierto detalle de Los crímenes de Oxford y, sobre todo, de Un funeral de muerte, que son los dos últimos flins que hemos visto -el primero, en familia-, y alguna cosa habría de apuntarse en Vladivostok. Pero esto se hace largo. Baste, pues, que les diga que la segunda deberán verla Vdes. en cuanto puedan: es grande. La primera... muy buena producción, oigan; más previsible, imposible; las referencias culturetas son de risa (una filosofía de bachiller bastará para adelantarse a todas las menciones)... y luego, pues en fin, lo del niño este que en cualquier momento va a saltar soltando 'mi tesssoooooroooooo...'. Escasamente verosímil. En cuanto a la Watling -cuya destreza actoral es, ¿cómo decir? ¿un tanto limitada?- lamento señalar que su enseñanza de tetas resultamente completamente innecesaria. Supongo que es menester para, así, obtener en los USA el tan deseable estigma de película-europea-y-audaz. No podrá negarse, empero, que resulta entretenidilla, eso sí. Así que si no tienen nada mejor que bajarse de la inten-né esa...