Aquí procede hacer una puntualización: Nueva York huele a comida siempre. En Nueva York hay sitios para comer por todas partes, de todos los palos imaginables, y se comen cantidades industriales de alimento siempre: parece que la gente tema una hambruna y coma el doble de lo normal (es decir, unas ocho veces lo necesario). En un Deli, una tortilla standard es de tres huevos, y si pides que te pongan queso te ponen lo que sería un paquete normal español entero. Tienes montones de fruta recién cortada que compras a peso. Por cierto: es fácil comer bien y barato. Sólo es necesario olvidarse del vino (otra vez, el tercer convidado a la mesa).
Esa mañana la dedicamos a la Morgan Library. La colección es espectacular. El edificio es espectacular. No lo había visto en mi visita anterior. Como tantas cosas, me fue descubierta por MBO, que la disfrutó en su visita privada. Me quedo con la historia de Belle Da Costa Greene, su primera bibliotecaria, y con la oda 968 que leí en un dîvân de la mejor colección del mundo, en que se evidencia que nuestro desprecio occidental por el cercano oriente se sostiene bastante poco: El amado se queda con la adoración / el amante con el dolor.
Diré una obviedad: ir a NYC es ir, sobre todo, a pasear, a caminar, es ir sin idea de cansarse; es, de hecho, ponerse deportivas cómodas (algo que yo no hago jamás en España). Esa fue la principal dedicación.
La otra cosa que fue principal, al menos para mí, fue desquitarme de no haber podido traerme a España una Gretsch Brian Seltzer en mi primer viaje. Aquí podría ir la cosa técnica para los interesados en el guitarrismo eléctrico, pero puede ser un poco aburrido. Reténganse, tan sólo, estos nombres: Matt Umanov's, Guitar Center y Rivington. Hubo visitas a alguna otra tienda, pero sabedlo, guitarristas visitantes de Vladivostok: lo que no está allí, no está en el mundo.
Esa primera jornada, después de tales pateos, concluyó en el Madison Bistro. Después de la paliza de la jornada, el amable camarero haitiano (¿o era de Mali?) me preguntó, muy atento, si hablaba francés, y le contesté que no. La sopa de cebolla estaba exquisita. El steak tartare fue preparado con mucha dignidad a mi presencia, causando el escándalo de algunos jóvenes sentados a nuestro lado (y digo bien: el espacio intermesero era de unos doce centímetros: siendo poéticos, podríamos achacarlo a la pretensión del negocio de parecer muy francés; sospecho que se debe, más bien, a los costos de los arrendamientos de local de negocio en NY).
MBO, a pesar de no ser maratoniana, es competitiva, como jamás yo lo fuí. Además de eso, ha adquirido la costumbre de hacer deporte a niveles cuasi olímpicos. Patina con destreza, arte y rapidez, y corre que se las pela. De hecho, hoy se ha hecho la 10k de San Valero en Zaragotham. Claro, el día antes de la Maratón de NYC se fue a correr una especie de carrera de sólo cinco kilómetros que da puntos para entrar en futuros maratones, carrera que yo llamé 'minimaratón', nombre que a MBO no le gustó nada...
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Y hasta aquí llegó lo que redacté esa noche insomne. Después no he tenido momento para concluir el relato. Ni para eso ni para casi nada. Leo cada vez menos, cada vez tengo menos ganas de nada, y cada vez más pienso que para qué todo. Hoy cuelgo esto aunque esté inconcluso, porque para qué esperar acabarlo. A partir de hoy, si es que sigo escribiendo aquí, será sobre cada día nuevo que va pasando, porque es estéril y enfermizo obsesionarme con dejar perfecto cada relato de lo que fue. Lo que fue, fue, por estupendo que fuese en su momento. Como detalles adicionales señalaré MBO se operó hace escasas fechas de su tendón de Aquiles, severamente dañado por razones genéticas según parece (aunque imagino que decidarse a correr no ha hecho nada bueno por ello). Se le inyectaron factores de crecimiento para que se recupere. Rezo porque así sea.
Por otra parte, este exhibicionismo de la náusea me da cierta grima, aunque posiblemente ya nadie lea este bló... salvo quizás PMdZ. Para no concluir con este sabor tan amargo en la boca, diré que esa hermosa Gretsch 6117 T-HT se vino conmigo y me ha proporcionado algunos momentos dulces desde noviembre. Suena tan hermosa como luce, he de decir.






