18 noviembre, 2005

Concentrado estooooooooooooooy!!!!

Mi profesión implica diversos tipos de actividades; mantener reuniones (mal de la época; MBO sostiene que además los tios perdemos en ellas MUCHO más tiempo; puede que tenga razón, aunque también puede ser que ella se reúna menos que yo con mujeres idiotas, y más que yo con hombres imbéciles. No lo sé), hablar en público con bastante frecuencia o escribir cosas (muchas cosas de muy diverso tipo). Y algo más, una cosa más, digamos más específica, en la que de momento no entraremos pues implicaría una auto-delación plenaria, y no es cuestión (vid los comments aquí).


Esa última especificidad a la que tan oblícuamente me estoy refiriendo exige sin duda concentración previa. También tiene como efecto generar cierto stress que redunda en un cansancio importante al concluir la jornada, pero no es a eso a lo que quiero referirme.


Sé que no soy sólo yo, pero empiezo a preocuparme.


Lo cierto es que esa concentración puede llevar a cosas tales como, una vez afeitado -y dándole vueltas y vueltas, to'concentrao-, una vez lavada la cara con agua fría, volver a coger el gel de afeitar y a echarme en la mano para afeitarme nuevamente. Eso ha pasado hoy. Bien. Fantástico. También puede dar lugar a que, a pesar de mucha preparación (tengo por costumbre dejar preparada por la noche la ropa y aún el calzado del día siguiente. Quiero decir que es escasamente casual, suele haber una reflexión previa) esta mañana, después del chasco del dúplice protoafeitado, me he vestido cuidadosamente con traje gris oscuro, me he anudado la corbata más bien discreta en tonos grises, me he calzado unos botines negros como la noche negra, he cogido un cinturón del cajón correspondiente -seguía reflexionando-, me he puesto un abrigo de cuero negro, me he montado en el ascensor... y una vez bajados los diez pisos he procedido a subir de nuevo, dado que el cinturón que me había puesto era marrón rojizo, aparatosamente rojizo y de lo más visible. Vamos, como a un Cristo dos pistolas.


La concentración me ha llevado también a saludar mnsmnhhhhhhhhsmurghsdías a cuantas personas me he cruzado (luego ello lleva aparejada alguna disculpa: me jode ser descortés) ; a largarme de mi despacho a tomar un café sin decirle a mi secretaria dónde iba a estar (craso error, considerando que cinco minutos más tarde llegaba un Sr. Presidente para hablar conmigo); a olvidar cuidadosamente todas las "gestiones" de importancia menor (la tarde, una vez liberado del main affair, ha sido una sinfonía de prisas antes de ir a buscar a UPFm al autobús)...


En fin, la especificidad hoy ha salido fantásticamente (espero; en un par de semanas lo sabré a ciencia cierta).


Ello no me quita la preocupación, sin embargo. No sé si cada vez me concentro más o si cada vez soy más monotarea. ¿Será la viejud o la experiencia?

7 comentarios:

Hang Tucker dijo...

Ambas cosas, Hans, ambas; aunque la experiencia es la que más allana el camino, mientras que la "viejud" (tendrías que editar tu propio diccionario, jo'... menos mal que estoy aprendiendo a interpretarte), la "viejud", reitero, es la que más te lo entorpece con el tiempo.

La experiencia es aquéllo que hace que te afeites, luego de la ducha?... prolija y automáticamente, mientras evalúas las cosas que harás en el día. De ahí a preparar el café, meterte algo sólido y salir, impecablemente vestido, es solo cuestión de tiempo el hacerlo casi sin darte cuenta. Suelo preparar mis trajes, camisas y corbatas... anche le scarpe, por una cuestión de orden y dinámica. Así salgo, o salimos con Leah, inaugurando el día. Pero Hans, he llegado varias al garaje para descubrir que me dejé las llaves del auto en casa... y eso me pone a caminar por las paredes.

Para no irme por las ramas... No creo que te concentres cada vez más, sino que uno va acuñando el sello de autómata mientras gana experiencia.

Mayte dijo...

Esto se llama incapacidad para "multitasking". Lo siento, hans, asúmelo sois "monotask".
By the way, totalmente de acuerdo con la pérdida de tiempo de los hombres en las reuniones, es una opinión documentada y convertida en dato, durante mis n años de vida laboral. La conclusión a la que he llegado es la siguiente: vosotros disfrutáis en cualquier actividad que suponga competir/rivalizar , es intrínseco de vuestra naturaleza. Nosotros al cabo de la media hora, ya hemos desviado nuestra atención para los n "pending" de nuestro día o semana (familia, amigos, amantes/semejantes, shopping, llamadas, clientes, organización eventos, etc.) Voilá!!

e-jay dijo...

"ejay-adas":

- Llegar a casa por la tarde y darme cuenta de que llevo un pantalón de un traje y una chaqueta de otro. Hecho un cromo, vamos.

- Llegar a una reunión el día siguiente de haberla fijado.

- Despedirme con " un besito " de un directivo de una cadena hotelera.

Xurri dijo...

Xurradas (de xurri):

Llegar al trabajo y ver que las medias no eran negras, sino marino.

Verme en un espejo y comprobar que la blusa nueva a la luz del día trasparenta - involuntariamente.

Olvidarme las llaves. Olvidarme el monedero. Olvidarme el movil. Olvidarme la batería del ordenador. Olvidar dónde he aparcado el coche. Olvidarme el DNI y tener que volver desde el aeropuerto a buscarlo (perder el avión). Olvidarme de ir a buscar a la niña al colegio. Olvidarme de que venía mi madre a casa.

Salir de casa sin abrigo.

Salir de casa sin bolso.

Llegar hasta el portal en zapatillas.

(sigo???)

Hans dijo...

Hang, E-Jay, Xurri: Mil gracias. Me encanta constatar que sois humanos. :-D
Besos para Xurri y Mayte (a pesar de todo :-D), fuertes abrazos para Hang y E-Jay.

tres dijo...

Wow! me suena el tema.

Aterrizo teletransportada desde otro blog (hanna B)y me uno a los coments;

También olvido bolso, cartera, reloj y carpetas.
Olvido calcetines en el congelador, la bola de Ariel en la nevera.

Mejor no sigo, ¿no?, desastre total. La buena noticia es que solo ocurre a temporadas, cual futbol.

Y sí, genial este blog.
Besos.

Hans dijo...

Muchas gracias, Madame Three/Drei/Trois. Un placer acogerla en este su blog.
Me alegra constatar que esto no es de género, si no más bien de número (abundante).