Volvía a casa esta noche (hoy ha sido un día duro, estamos pues en A Hard Day's Night) pensando que, estando como estoy en pleno principio de año, preñado de buenas intenciones, de new year's resolutions debería ser capaz de darle un ritmo uniforme a este su blog.
Naturalmente, eso no se lo cree ni Wojtyla (perdón: esa exclamación , que era muy mía, ha quedado ferpectamente -sic- obsoleta. Lo que pasa es que no acabo de ver decir "No se lo cree ni Ratzinger". No es eufónico. Ni para eso sirve, el pobre "Venenito" -sic- décimo-sexto). No me veo capaz de imponer un ritmo burocrático a algo que depende de mí solo y que me gusta.
Claro que, por otra parte, cuando uno de los blogs que me gustan (echen Vdes. una ojeada a la columna ahí abajo a la derecha) se demoran en la actualización me medio-cabreo. Y también es cierto que estamos llegando a las seis mil cuatrocientas visitas, cosa que me llena de orgullo y satisfacción, cual si fuese Juan Carlos Primero.
Lo que sin embargo no acabaría de ver bien es escribir entradas por que sí. Hace falta causa, que decimos en mi negociado.
Causa. Contenido...
Hoy se hablaba chez Juan de la autocensura en la creación (vamos, de lo que se hablaba es de la autocensura más execrable, que es la que consiste en constreñirse en el momento creativo en razón de la fama, la panoja o la lujuria).
Sin perjuicio de las muy contundentes razones que abonan la tesis de que eso y sólo eso debe ser el fundamento de la autocensura (insisto: leed a Juan y a sus comentaristas) me he dado a pensar en los temas que, en un blog, son -en el mejor de los casos- sensibles; en el peor, dan lugar a malos rollos; así, las declaraciones del Señor Teniente General, y más en general la Reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña; la excelencia o negligencia de la gestión Rodríguez Zapatero; la importancia o falta de ella de las deficiencias atribuidas al Gobierno Aznar; la admisibilidad o no de que un órgano administrativo de elección política y ámbito autonómico pueda pronunciarse sobre la libertad de expresión de un órgano de difusión de masas; la cuantificación de la importancia real en la vida pública de la Iglesia Católica; la calidad técnica -o falta de ella- del Tribunal Constitucional y los riesgos derivados de esa circunstancia; la conveniencia de la regulación de la inmigración y su gestión en términos más rigurosos; el altísimo coste del sistema político -incluyendo gobiernos, parlamentos y órganos colaterales para cada una de las Autonomías más uno Central, con todos sus asesores-(digna de leerse la entrevista a la TrinuchiChupaCuero diciendo que merece ganar muchísima pa$ta -haciendo no sé exactamente qué- porque ella lo vale; y mientras, miles de universitarios súper-formados de 25 a 30 levantando en el mejor de los casos mil euros al mes sin expectativa alguna de mejora); la necesidad de regular la financiación de los partidos y de replantear el modelo sindical español; la reforma tributaria que se viene encima -con efecto directo sobre los bolsillos de quienes pagamos todos los patos-; el acierto o error del gobierno de turno al potenciar el planteamiento pactista con el terrorismo etarra en demérito de la lucha policial... y, en general, el hecho de que se ha vuelto a caer, con precisión rigurosa, en el más lamentable de los fenómenos tradicionalmente patrios: el modelo bipolar de las Dos Españas. Agradecimientos especiales a los responsables de esto último, ciertamente afectos de modo señalado a un partido de quien dificilmente se puede predicar ninguna de las tres notas que conforma su nombre. Olé: hemos conseguido, OTRA VEZ MÁS, que nadie escuche a nadie, que se vea al discrepante como enemigo, a quien no comulga con las ruedas de molino propias como alguien cuya opinión no merece ser ni siquiera debatida. "A las barricadas: pásalo"
Lo que voy a decir puede sonar un poco bestia, pero lo cierto es que todo lo citado conforma un rio revuelto en el que, si las cosas fuesen como deben (es decir, que la responsabilidad política tuviese consecuencias efectivas y tangibles para las personas responsables, más allá de las infrecuentísimas dimisiones) ninguno de los pescadores aprovechantes merecería nada más que la prisión (en el mejor de los casos). No tengo ninguna intención de defender los logros del partido que precedió al socialista en las dos legislaturas anteriores: empero, tengo bien claro (y ese es un debate exclusivamente técnico que aquí sería aburrido) que en términos económico-publicos se administró infinitamente mejor -cierto es que en tiempos que desde un punto de vista económico fueron globalmente mejores-; es positivamente cierto que ninguno de los dos gobiernos del pepé fueron severamente neo-liberales (entendiendo por tal cosa una minimización del Estado y del intervencionismo que es propio en un estado social de derecho) y tengo igualmente claro que las imputaciones que desde la izquierda se hicieron a los Ánsar-Boys, dejando aparte por supuesto el asunto de la Guerra de Irak, eran perfectamente baladís. Eso sí, ha quedado demostrado que en España no puede haber un gobierno de centro derecha, conservador, liberal o como Diablos se quiera llamar, dado que bastará que una recua de hijos de Alá ponga una bomba para que un buen montón de gente cambie el sentido de su voto. Tenemos el Gobierno que nos merecemos, supongo. Y lo que es peor, la oposición está más o menos al mismo nivel. ¿Cómo es posible que en España Acebes haya llegado a ser algo más que un bedel de un Centro de Salud de la Seguridad Social, dicho sea con todo respeto por tales funcionarios?.
El Teniente General ha hecho mención de su propio malestar y el de -algunas- personas que conforman la Institución Militar, en cuanto tales personas. Su cese fulminante es la única consecuencia lógica -en términos jurídicos- de tal acto, por supuesto. Pero eso no oculta algo realmente importante: que alguien de semejante calado siente en sí y en los que le rodean una inquietud importante y la manifiesta. Eso no quiere decir que vaya a haber un golpe de Estado -por cierto, que ya ha habido indeseables que lo han puesto de manifiesto, para ir previniendo el recorte del borrador estatutario planteado y achacárselo al Ejército-. Lo que quizás deberá considerarse es que hay MUCHAS personas inquietas y molestas con el tema, y no por la esencia del asunto (mayores cotas de autogobierno, rozando la federalización de España en el mejor de los casos-hablemos claro- para Cataluña, cosa respecto de la que se podría dialogar tal vez) si no por lo que tiene de mezquina manipulación de un gobernante torpe e inexperto con el solo ánimo de perpetuar al PSC en el tripartito. Crear un problema donde no lo había. Como, de modo parecido, el tratamiento del problema etarra (el mal llamado problema vasco). Una ETA severísimamente tocada en recursos materiales y humanos y un partido filoetarra ilegalizado y crujido por obra de la falta de financiación han pasado a disfrutar de un hermoso balón de oxígeno. Yo no sé si es que los gobernantes muy incompetentes o es que la cosa es más grave.
Y es que sí: yo también estoy muy inquieto. Y no sólo por cada uno de los problemas enumerados, si no, sobre todo, por lo que he dicho antes: por que tengo la sensación de que escribir cosas como estas hace que unos nueve millones de votantes del PSOE me consideren su enemigo; supongo que no es cierto, pero es la sensación producida por lo que sale de las bocas de los políticos de dicho partido, o, más bien, por lo que transmiten determinados medios, medios que por supuesto, haciendo uso de mi libertad personal -que preferiría no ver restringida- adquiero y/o escucho.
Ha quedado pestiñosillo. Pero me gustaría escuchar opiniones, de verdad. A ver si me dáis motivos para pensar que me equivoco y puedo vivir más feliz.

















