25 septiembre, 2005

Domingo.

"Esta mañana he de escapar del sol/
taparé mis ojos con la almohada/
El mundo gira a mi alrededor/
Hoy no me apetece nada/
el periódico, el café, sonreir..."

Esa es la primera estrofa de "Domingo", que escribió Michel hace lo menos dieciséis años, y a la que organicé adecuadamente la música. El tema tenía su rabia, por cierto, que no puedo transmitir así.

En fin , estoy tirado en la cama, con el teclado puesto de cualquier manera, haciendo como según parece hacen los grandes frikis-geeks. Al menos en teoria. Digo que en teoría, porque ¡joder qué cosa más rematadamente incómoda!. Hace falta estar muy enfermo para utilizar esto -el pepecé- de este modo regularmente. Como han empezado las obras y el estudio está desmontado, tengo el pepecé en mi dormitorio. Tengo encendida la tele (esa tele que probablemente se ha encendido siete veces desde que entró en esta casa; mi beloved-one siempre dice "¿qué hace esto aquí?" Y es que, efectivamente, su función principal es servir de mueble auxiliar para dejar los boxers, los calcetines o la corbata mientras me visto) con la Interlagos. Noblesse oblige, supongo. Y sí, Fernando va a ser Campeón del Mundo, no doubt. Este mundo se está volviendo loco. Un Renol ha machacado a un Ferrari. En lo sucesivo podrá decirse "La Efeuno es asín". Como er jurgo. Una pena lo del F2005. Pena de Le Mans 24-heures-style, claro

My beloved-one se ha ido esta mañana a London y me he quedado con la progenie junto con una resaca de espoleta retardada (luego lo explico), todo a un tiempo. A pesar de que ha hecho todo el día un tiempo feucho (uno de esos "días amarillos como gotas de limón", que decía yo, también hace como quince años. Si, el tema era bueno pero algún tiempo después de escribirlo y montarlo me dí cuenta lo mucho que se parecía a "No me imagino", de mis queridos Hermanos Urquijo) hace veinte minutos el sol ha pegado un zarpazo entre las nubes de sirimiri. Ahora, veo por el ventanal de mi habitación un atardecer pirotécnico que me reconcilia en parte con esta tarde de domingo.

Ayer por la noche cenamos con la Vieja Guardia. Nos conocemos desde hace veinticinco años, pero hacía días que no nos juntábamos todos. Fue agradable, muy agradable. Lo único puñetero ha sido el efecto de un sospechoso gin-tonic en la mañana de hoy. Considerando que sólo tomé el vino de la cena (en fin: mi corrección me impidió emnmendar la plana de quien tomó la decisión -equivocada- al respecto, obligándonos a beber unos de esos Riojas de circunstancias cuya inexistencia no supondría ningún problema para el mundo del tinto), un poquillo de Islay y el susodicho pelotazo, sólo caben dos alternativas: o me estoy haciendo realmente viejo, o realmente me aplicaron una garrafón contundentísimo. Me cago, ciertamente, en la putísima madre del tabernero delincuente, coño. Que me cobren lo que quieran (ya lo hacen, por supuesto), pero que no me tengan perjudicado toda la mañana. Y eso que el sitio es de los que me gustan. Perdón: me gustaba. Cabrones...

9 comentarios:

Wendyqueridaluzdemivida dijo...

que malo es el garrafon ¿ein, compañero?

Wendyqueridaluzdemivida dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
juan dijo...

pues yo, amigo Hans, como tabernero que soy desde hace relativamente poco tiempo, pero mucho como cliente, tengo fundadas razones para dudar de la existencia del garrafón, y menos en sitios tales como restaurantes y demás (macrodiscos es otra cosa).
Sin embargo cada vez creo más en que la edad no favorece el paso de las resacas, sé a ciencia cierta que determinadas combinaciones son letales (el vino de la cena, un cordial de después de la cena y un gintoxic) y que también depende de lo bien que te siente esa cena, etc. Y te lo dice una de las personas con menos propensión a las grandes resacas que conozco.

Hans dijo...

Wendy, no se ría V. de mí, crudelísima dama.

Querido Juan,

Como comprenderás por lo que me has leido hasta el momento, la mención "tabernero" -siempre honrosa: ah, gratos proveedores de momentos satisfactorios- sólo es deshonrosa si se le apone el adjetivo "delincuente", y ello suele suceder caso de garrafonazo.

El sitio era un garito posterior, no en el restaurante (no tengo por costumbre tomar bebidas largas sentado a la mesa -en la sobremesa- del lugar donde he comido o cenado, en general. Es una cuestión estética).

Y si: podría asegurarte que hay sitios donde la garrafa es el poder. Estoy pensando en un horrible verano gallego... Pero bueno, no se debe discutir con los profesionales. Puede que me equivoque. En tal caso, francamente, creo que voy a ir pensando en cortarme las venas: si tintodecena+cordial+un chisme=resaca, es que estoy definitivamente acabado y no merezco dirigirte la palabra.

Xurri dijo...

También cabe la posibilidad de que se trate de una virasis, ya lo has considerado??? en una ocasión tuve tan mal diasdespués que pensé que no aguantaba ná y que ya no podía ni tomarme un triste copazo y resultó que en dos dias se siguió un auténtico síndrome de Meniere, (sí, como el lenguado) consistente a la sazón en una p. gripe con afinidad por el sistema laberíntico que daba cefalea, mareos vertiginosos y las nauseas consecuentes cada vez que me movía 10 cm... igualito quel resacón, pero de duración igual a 7 días (1 semana con medicamentos).

Puede ser el garrafón-gato-por-liebre, también, pero a mi me gustan los diagnósticos por eliminación, especialmente cuando uno de ellos incluye el factor "edad".

Hans dijo...

Mínima correctio, querida Xurri. si no me equivoco, el Sole es Meunière, y el vértigo es de Menier. Creo. En todo caso, creo que me estoy poniendo pelma con lo de la edad. Voy a ir dejándolo, por no hartar al respetable. ;-D

Xurri dijo...

My dearest Hans, no pude evitar lo que se sigue:

Es Ménière el síndrome o enfermedad (también conocida por hidrops endolinfático), y la broma respecto al susodicho fish -este sí, Meuniere- sólo de base fonética, que no ortográfica.

Ruego disculpe el puntillo repelens incontenible. Es la soberbia, que periódicamente me pierde.

Hans dijo...

Queridísima Xurri,

Procedo acto seguido a fustigarme no menos de quince veces la espalda desnuda con látigo de siete colas por BO-CA-ZAS.

Sepa, no obstante, que la frase "Ruego disculpe el puntillo repelens incontenible. Es la soberbia, que periódicamente me pierde" podría ser absolutamente mía. En forma y en fondo, oiga. Va a ser que somos espíritus gemelos o cosa parecida.

Ruego me disculpe anyway.

Suyo,

Hans

Xurri dijo...

Gracias mil por perdonarme en el acento del Meunière del pescao.
Noblesse obligue

Y sí, en diversas opiniones y actitudes, diríase hay una evidente similitud. Si bien no en la música. Diría.