17 marzo, 2010

On the road again (take fifth)

Hola, queridos amigos: un scoop: Los Modos están de nuevo en la carretera. Después de la defección de Javier y Christian después del pasado verano, y de su sustitución por Jose (sic) y Manu en un primer momento, y de la sustitución de éste último por Edu hace apenas un par de meses, la formación que ha de ser definitiva de la banda se presenta.


También se presenta en público mi Fender Telecaster, que va a servir para quitar la carbonilla de muchas orejas atascadas por tantos meses sin power pop de calidad en vena.



No entiendo muy bien los cybermotivos que hacen que el cartelillo del quinto concierto de la nueva era de Los Modos aparezca tan pequeño, pero lo que dice ahí arriba, en definitiva, es que el próximo sábado, 2010-03-20, a las 21.00, tocaremos en la Sala Modo. Después de una temporada ensayando dos veces por semana, a una hora tan terrible como las 22.30 del domingo y del martes, la cosa está debidamente organizada. Apunta maneras. Será un buen concierto: el primero, en principio, de una serie de ellos.

Por lo demás, la vida bien. Bien por los cojones, que se dice en Aragón. No nos inquietemos: pueden Vdes. adquirir El asedio, del maestro PÉREZ REVERTE, novela policiaco-histórica que les proporcionará grandes satisfacciones. Pueden Vdes. asimismo, dedicarse a la práctica del esquí, cuya temporada concluyó para mí el pasado fin de semana con gran satisfacción, como se demuestra seguidamente:




Pueden, en definitiva, buscarse pequeñas esquinas de la vida, refugiados de los embates de la adusta fortuna; pueden, como decía el gran Antonio, buscarse un sitio donde un disco suene fuerte y no puedas ni hablar, y, por ello, y si además quieren Vdes. ver a Hans en estado de gracia, disfrutando de lo grande de estar vivo, les recomiendo que se vengan al concierto del sábado que viene. El resto del tiempo, témome, no acabo de ser compañía grata.

5 comentarios:

La serpiente que pudo ser mujer dijo...

Es la primera vez que me paso por aquí y nada más ver el nombre del blog me ha entrado una duda: las noticias vienen desde Vladivostok porque...estás/has estado allí? porque... has estudiado fonética inglesa... porque te gusta el buen vodka... o por ninguna de las anteriores...?

Me arrastraré luego un poco más por el blog para ver de qué me entero.

Saludoss y silbidoss..

Hans dijo...

Por ninguna de las anteriores. No me desagrada el vodka bueno, eso sí.
Vladivostok, aparte de estar en el quinto carajo, es el extremo oriental del Transiberiano. Y ese tren me gusta. De momento, he estado en el lado más occidental de esa vía férrea, btw (de hecho tengo una foto en la estación que hice para colgar aquí, aunque no vale nada), pero no descarto ir algún día. O sí. O yo qué sé.

Ángel dijo...

Hans, agradezco mucho la invitación personal al show y espero que sepa disculpar tanto mi retraso en la respuesta como mi ausencia en el evento.

De buena gana me habría escapado a Zaragoza Mod City, pero salí el miércoles y el jueves con mi señora. El viernes, después del concierto de Burning, me fui a la fiesta del Scooter Rally Madrid y cerré todos los bares con unos guiris que conocí esa misma noche, justo antes de que mi mujer decidiera que me esperaba en casa.

El sábado tuve comida familiar y ya se imagina que no estaba el horno para muchas empanadas como para emprender la ruta del Pilar a los postres. Confío en que fuera bien y que haya próximas ocasiones.

Martina dijo...

¿Qué tal el concierto? ¿Triunfó tu Fender en su debut? Me imagino que sí.

Y muy estiloso en las níveas cumbres.

Hans dijo...

ÁNGEL, comprendo -naturalmente-su cautelosa ausencia del show. No quiero cargar con semejante culpa; eso sí, nueva oportunidad el 17 de abril, en la Sala Z, un garito en Zaragotham en que te encontrarás como en casa.
MARTINA, pues la verdad es que el concierto estuvo bien y la Telecaster (sólo empleé esa, a pesar de haberme llevado la Stratocaster porsiacá) sonó absolutamente perfecta (dicha por terceros). Por lo demás, poca angulación, un poco demasiado para mi gusto, pero vamos, la foto era efectivamente muy descriptiva del placer de un día bueno de Cerler ;-D.