08 febrero, 2008

Cualquier mediodía

Un nuevo descubrimiento entre que Los Portadores de Sueños me facilitan las dos últimas novelas de la serie Petra Delicado: la serie del Teniente Jaritos debida a Petros MARKARIS: Noticias de la noche.

Quienes vayáis leyendo Vladivostok habréis visto que en los últimos dos años se ha hablado por aquí de mucha novela negra de muy diverso origen, pero es la primera vez que hablo de un autor griego. Y no será la última, pues, a pesar de que a este hombre le han publicado más bien mal (reeditan ésta su primera novela inmediatamente a continuación de la última, etecé: muy patrio todo).

El momento histórico, más o menos actual. Nuestro hombre: Kostas Jaritos, comisario de homicidios de Atenas, se enfrenta al asesinato de una pareja de inmigrantes (que vayan a hablarles de racismo a los griegos en relación con los albanos), primero, y de dos periodistas (léase como opuesto a periodistos) después. Tenemos prota antiheróico y terco, vieja escuela podríamos decir, con flanco sensible. También el calor obvio y el sol y el cielo. Pero, ¡ojo!, tenemos fondo histórico de la Dictadura de los Coroneles, que es un negociado muy poco estudiado en Las Españas, y tenemos helenifastfood cutre en forma de suvlaki, y tenemos -¿cómo no?- corrupción, pero por amor, eso sí, por amor a Yanna Karayorgui, la primera plumilla asesinada. También la sorpresa de ver que en el caso de que se asesine a un periodista en Atenas, el Comisario actuante es recibido por el Ministro del ramo. Encantos de los estados de once millones de habitantes de los que tres y medio viven en la capital, supongo. La novela es atractiva y absorbente e, indudablemente, bien traducida por Doña Ersi Marina Samará Spiliotopulu, cosa que se agradece.

Si yo estuviese en vuestra piel, me haría con ella.

La novela, griega, solar y calurosa, me hace pensar en otras cosas.

Mi tierra chica, Zaragotham, se caracteriza climáticamente por dos cosas fundamentales; la primera y principal, el cierzo, un viento tremebundo que se puede llevar volando –literalmente- a cualquier persona de peso inferior a sesenta kilogramos de peso que, caminando, trate de virar desde el Paseo de Sagasta a la Gran Vía en la llamada ‘esquina del Jodo’ (el exabrupto trae causa, precisamente, de lo que se dice cuando se llega a ella en una noche de invierno y el viento entre que se te lleva y te quita la respiración, de puro helado. La segunda, su límpido cielo azul, brillante, casi deslumbrante, debido con toda probabilidad al propio viento.

En esta cambioclimática primavera, la cosa se alía con unos gratos diecisiete graditos al sol. Ello ha fundamentado, por ejemplo, que MBO comiese anteayer en una terracita un muy significado bacalhau dourado que estaba, a su decir, buenísimo. También dio lugar a que ayer, a mediodía, acompañado de mi post-becario padawan (de quien creo que no he hablado todavía por aquí, pero que resulta ser hombre probo y de prometedor futuro) nos fuésemos a tomar un café al Paseo de la Independencia.

Algo que es importante para comprender la esencia de la mentalidad del habitante-tipo de Zaragotham de toda la vida es la muy zaragothamana costumbre de zaragocear. Es curioso, dado el agresivo clima de mi ciudad (quien aguanta la gama de temperaturas de Zaragotham puede aguantar en casi cualquier parte del mundo) lo mucho que nos gusta ‘pasear por el Paseo’ (sic). Eso es zaragocear. A MBO le sigue sorprendiendo. Naturalmente, cualquier 'paseo por el Paseo' comporta saludar a una media de treinta personas. Y es que, por grande que pretenda ser mi ciudad -casi 655.000 habitantes; la quinta de España-, esto sigue siendo un pueblo. Como -salvo MAD y BCN- todas las ciudades de España.

Bueno, que me desvío; a la búsqueda de una mesita de terraza estamos cuando encontramos que, frente a cierto bar a mitad de Independencia, hay una guapa chica, alta, espigada, ropa sport, pelo ultracorto y rostro afilado refugiado tras unas Ray-Ban Aviator de cristales de espejo, con aspecto de estar esperando a alguien. No se trata de una niña: es una mujer hecha y derecha, treinta y cinco, cuarenta años. También hay una terraza, y en ella una mesa en trámite de desocuparse que tomamos, rápidamente, mi Padawan y yo. Una vez sentado, percibo en la guapa chica un imperceptible gesto de censura mediante movimiento de ceja. Igualmente veo como el camarero desamontona una mesa y toma una silla sobrante de otra que hay al lado y la monta para la joven. Ahora comprendo la irritación de Yanna (que es como forzosamente ha de llamarse), claro, y hago aprecio de la levedad de su gesto. Llamo al camarero: ‘Por favor, dile a la señorita que nos disculpe y que si acepta que le invitemos al café’. Va. La joven sonríe, mira en mi dirección. Regresa el camarero. ‘Oye, ya se lo he dicho, pero no sé qué habrá entendido, por que no es española’. Gasp. En fin, caben dos alternativas: o bien la sonrisa es la que precede a la tormenta y Hans va a ser abofeteado (aunque sea sólo mediante mero desprecio al cretino) por la joven, so acusación de machista infame, o bien su castellano no es tan malo y ha quedado claro que se trataba de un desagravio por la grosería cometida.

Sigo hablando con mi Padawan de unas cosas de trabajo cuando la joven termina su café, se levanta, se acerca, y, sonriendo de nuevo, se quita las gafas.


Una vez mi pobre padawan ha quedado deslumbrado por sus grandes ojos verdes de ciencia ficción (diría que ha estado a punto de caerse de culo), ella me mira y dice, con marcado acento francés: “Muchas gracias por el café”. “Un plaisir, n’a pas de quoi”, contesto, semilevantándome de la mesa, lo justo por no hablar sentado.

Mientras Yanna se va sonrio para mis adentros. Y es que a los padawanes hay que enseñarles a proceder y dirigirles por el camino del bien en todos los ámbitos de la humana existencia... ¿no creen?

P.S.: Creo que debería yo hablarles a Vdes. con cierto detalle de Los crímenes de Oxford y, sobre todo, de Un funeral de muerte, que son los dos últimos flins que hemos visto -el primero, en familia-, y alguna cosa habría de apuntarse en Vladivostok. Pero esto se hace largo. Baste, pues, que les diga que la segunda deberán verla Vdes. en cuanto puedan: es grande. La primera... muy buena producción, oigan; más previsible, imposible; las referencias culturetas son de risa (una filosofía de bachiller bastará para adelantarse a todas las menciones)... y luego, pues en fin, lo del niño este que en cualquier momento va a saltar soltando 'mi tesssoooooroooooo...'. Escasamente verosímil. En cuanto a la Watling -cuya destreza actoral es, ¿cómo decir? ¿un tanto limitada?- lamento señalar que su enseñanza de tetas resultamente completamente innecesaria. Supongo que es menester para, así, obtener en los USA el tan deseable estigma de película-europea-y-audaz. No podrá negarse, empero, que resulta entretenidilla, eso sí. Así que si no tienen nada mejor que bajarse de la inten-né esa...

17 comentarios:

Tamaruca dijo...

En la de los crímenes de Oxford, además de suscribir todo lo que apuntas, añado que creerse que una mujer pueda enamorarse perdidamente de ese chiquillo en cuestión de segundos, es un ejercicio de fe. No sé. Confiaba en Alex de la Iglesia tras "La comunidad" y "Airbag" sobre todo.

Qué chasco.

Palomares dijo...

No he visto yo Los crímenes de Oxford pero la frase "lamento señalar que su enseñanza de tetas resulta completamente innecesaria" me parece que yerra, yerra, yerra. Que la Watling nos enseñe sus cualidades es completamente necesario y diría que hasta obligatorio. Así se levanta el cine español (dejo espacio para que hagan el chiste).

De Markaris leí Defensa cerrada y no me gustó. Vamos, no lo leí, que no llegué a acabarlo. Como sigo escrupulosamente los consejos de este blog en materia de novela negra me pregunto si habré elegido la novela mala de todas, que pudiera ser, o si estaría yo empanado, que también.

Hans dijo...

Nadie critica las poderosas bondades de la Watling, qué demonios. Sólo digo que no hay causa alguna de la exhibición referida. Y también es cierto lo que dice Tamaruca -cosa que no inserté por no alargar el comentario-: la brevedad del lapso conocimiento-fornicio entre el hobbit y la cantante de Marlango es absolutamente inverosimil.

Ángel dijo...

En fin, Esperaba más de 'Los crímenes de Oxford', pues tengo en alta estima a De la Iglesia. 'Airbag' bien, 'La Comunidad' muy bien y 'Acción mutante' excelente. Todo un desvarío de juventud. Impagable la escena en que aparece el siamés vivo con el siamés muerto colgando después de pasar por el taxidermista y lo toman por ventrílocuo. ¡Viva Ramón!

LCO no parece una de sus películas. Abunda lo macabro, pero le falta algo o le sobra Elijah Wood, que cargará con el estigma del hobbit de por vida. Contemplar la grandeza de la gruta del enano es algo que marca. Sólo por las uñas que gasta, el muchacho no debería hacer cine jamás, y mucho menos encamarse con la Watling.

En cuanto al episodio de la terraza, es usted un dandy, Hans, todo un señor. El joven Padawan tiene un buen espejo en el que mirarse. Ay, qué importante es la actitud en esta vida -para ceder un asiento o para mandar a tomar por el culo a un cliente-, cuántos beneficios reporta y qué poco se valora.

PD: Grande su librería de cabecera.

Ana Fernández Cebrián dijo...

En el piso ya hemos instituído la frase: "Esto es más malo (sic) que Los crímenes de Oxford".
Desde el momento en el que lo más increíble del mundo es que una tía como Watling se fije en un tipo como Frodo (toda la peli esperando un plano de los pies de la criaturita con toda la panda que fuimos a ver el flim en cines "La Dehesa") que va a una librería que está cerrada y encuentra todos los libros que busca a la primerita.
Esa escena de los espaguetis, qué cosa más fina, qué donaire...
Besotes mil. Igual voy este finde a nuestra ciudad del viento, que tengo morriña de zaragocear.

Ana dijo...

Horror, he puesto un correo que no era y ha salido tooodo mi nombre. Glup.

Awake at last dijo...

La joven en cuestión parece la hermana mayor de la Irene Adler revertiana, ¿no?

Mks.

casta dijo...

me lo leí en verano pasado, los dos libros que habían salido en ese momento y la verdad es que bien.
Por cierto te has leido por casualidad el premio Goncourt del año pasado?

Hans dijo...

LCdO, querido ÁNGEL, es una película para pasar el ratillo que no parece de AdlI, desde luego (grandísimo Airbag!), y, efectivamente, el Hobbit será siempre el Hobbit. Va jodido, pobrín.
ANA, la frase es sensacional, jurljurljurl. Veo que a vosotros ni siquiera os entretuvo...
Jatetú, AWAKE, que vincular a Yanna a El Club Dumas exige un proceso relativamente complejo... pero el resultado es acertado. Tienes razón: era Yanna Adler.
CASTA, me gusta que coincidamos :-D. En cuanto al Goncourt...no lo he leido, no, pero me han entrado unas ganas terribles de hacerlo al leer tu comments. Lo que pasa es que ahora tengo una cierta acumulación de materiales, pero he anotado 'Alabama Song' entre las potenciales compras de marzo. Me encanta Scott Fitzgerald, de manera que ya de entrada tiene ingredientes para, a mis ojos, estar bien.

Palomares dijo...

¿Pero Airbag no es de Bajo Ulloa? ¿Qué me he perdido para que todos digáis que es de De la Iglesia?

Viva El día de la bestia.

Ángel dijo...

Cierto, Palomares, Airbag es de Juanma Bajo Ulloa. Me temo que los que nos hemos perdido somos nosotros. Y viva, sí.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Mmmppff me carga la watlin, me carga frodo, me apunto la del funeral. Que lea la tía paca, que yo tengo resaca.

casta dijo...

Me he equivocado de año, quería decir el Goncourt 2006, a "Les Bienveillantes" de Jonathan Littell, que quizás ya está en bolsillo.
Del 2007 no tengo referencias pero también habrá que leerlo, no?

Hans dijo...

PALOMARES, ÁNGEL, sips: esto es lo que podríamos definir 'columpiada en cadena'. Agachamiento orejil, vaya, y vergüenza inmensa.
CAYE, In Alka Seltzer Veritas.
CASTA, pues tampoco. Alparcearé a ver qué tal. De momento estoy concluyendo con la última de Fred Vargas (Grande!, como comentaré)

Iván Payá dijo...

Me da igual lo que digáis. LCdO será puta mierda (no la he visto), pero la Watling es mi amor. Es vecina de mis socios y ya me la he encontrado un par de veces en el ascensor. Nos amamos en secreto, y nadie lo sabe. Tan secreta es la cosa que ni nos lo hemos dicho el uno al otro. Preferimos no hablar de cosas tan obvias, y centramos nuestra conversación en los tumbos tan extraños que da el ascensor entre el segundo y el tercer piso.

"Zaragocear"... Mmm... Cómo lo echo de menos. Y muy bien descrito, sí señor... Ah, y para mí "la esquina del jodo" siempre ha sido "la esquina del co**", tal era la parte del cuerpo femenino que gente de la generación de nuestros padres tenía la suerte de ver si aguantaba un rato allí apostada a causa del impertinente y pertinaz viento que, oh maravillas de la física, se concentra y se concentrará siempre en esa mítica confluencia de avenidas zaragozanas.

Menos mal que ya alguien ha corregido lo de "Airbag". "El día de la bestia", para mí su mejor peli.

La Leona tan felina como siempre (enhorabuena a usted por la suerte que tiene, jeje).

pcbcarp dijo...

Aparte de apreciar las recomendaciones literarias en lo que valen, estoy muy contigo en lo de enseñar con el ejemplo a los padawanes. Si señor.

Hans dijo...

IVÁN, vale, ya sé. Apreciamos a la chica en lo que vale, sin duda (a mí, además, me gusta cómo adminitra Marlango) por al menos dos argumentos irresistibles. Y si, grande La Leona (y afortunado yo). Llame cuando vuelva a ZAZ, a ver si nos vemos.
PCBCARP, un Maestro tiene ciertas obligaciones morales, sin duda.