11 junio, 2007

Qué calores, sielos inmensos...

Imagen merecedora, en cualquier caso, de reconvención inmediata: Hans en pijama con su acústica Ibanez (cuerdas Elixir 0.010: la bomba, qué brillo y qué color) pegando botes al ritmo de Man Of Mistery y I Want You Bad de los LONG RYDERS mientras terminan de cocer los spaghetti. Así estaba yo esta mañana a las 14.50.


MBO se ha ido a Paris esta mañana a las 07.30 (o así), y dada la longitud desaforada de este domingo, entre que termino El honor perdido de Katharina Blum (Heinrich BÖLL, recien reeditado en la Biblioteca Fomentor de Seix Barral), voy por la mitad del EXCELSO ensayo de Rosa SALA ROSE El misterioso caso alemán y empiezo Kaputt Mundi de Ben PASTOR, he ido despejando, cual en partida de cartas, la mañana de este domingo gris, hasta llegar a la ya reflejada imagen. Mal, Hans: MUY MAL; a las 07.30, uno debe ducharse, afeitarse y desayunar, que si no las cosas se salen de madre y le llevan a uno a estos excesos.



El Katharina Blum debería ser lectura obligatoria para los periodistas, tanto a título de reflexión como al de prevención. BÖLL lo escribió hace mil años, y no podría imaginarse en qué patéticos sumideros podrían llegar a convertirse TANTOS medios de comunicación. El tono es muy del autor: tiene la misma contención que mi apreciadísimo Los silencios del Dr. Mürke del que ya he hablado, creo, por aquí. Un tipo de contención que sólo concibo en la literatura alemana de postguerra.
Ahí viene al pelo lo de El misterioso caso alemán, la segunda obra que leo de la autora, y ciertamente está a la altura de su sensacional Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo. Aparte de que esta chica es investigadora PERO NO por cuenta y cargo de la Universidad si no de modo totalmente independiente (debe ser la única española en esas circusntancias) os puedo asegurar que es una de las personas que con más rigor ha tratado El Fenómeno (no creo que sea menester especificar cúal). El Diccionario es cuidadoso y apasionado en la justa medida, sin histerias; preciso, encuentra uno en él una entrada para cada inquietud, y los excelentes contenidos se administran en un castellano simplemente inmejorable (esto, que debería ser siempre así cuando nos referimos a textos de investigación, no lo es). Yo os recomendaría leer simplemente la entrada Hitler o, aún mejor, la entrada Nietzsche. Seguro que, a poco interesados que estéis, os llevaréis el libro a casa (que además está excelentemente editado en El Acantilado). El misterioso caso alemán sigue un modelo de rigor parecido, buscando en la literatura -al fin y al cabo nuestra heroína es filóloga- los fundamentos del espíritu alemán, y sobre todo, aquellos recovecos de dicho espíritu que puedan servir de base para las animaladas que todos sabemos. Muy sugestivo, de veras, pero, además, entretenido. La joven Rosa escribe de modo extremadamente ameno. Sin embargo, siendo eso cierto y meritorio, siempre la recuerdo por su rigor; y así, debo decir que jamás he leido un texto tan brillante explicando qué es bildung. Si tenéis apetito de lectura no literaria, ahí quedan esas dos sugerencias.



Ayer regresé de Salamanca, ciudad en la que he estado desde el jueves en el, ejem, décimo-primer cónclave de, digamos, la Asociación de Kapellmeisteren de las Corporaciones Provinciales de Asentadores de Plantas de Jardín a la que pertenezco y a cuyas reuniones vengo asistiendo desde hace once años. Salí muy tarde de Zaragotham: tenía una cosa importante, desagradable, en cierto modo terrible, programada para las nueve y media de la mañana, y a pesar de que empezó con puntualidad, sólo salí del paso a las 13.30. Y hay 550 klicks. Hace algunos años iba a Salamanca con mucha frecuencia. La ruta más rápida es tomar la autopista AP-68 y enlazar en Burgos dirección Valladolid y, finalmente, Salamanca. En aquellos tiempos (hacia 1993) yo tenía un coche pequeñito y potente que iba como un tiro. En aquellos tiempos he hecho ese viaje muy muy rápido en alguna ocasión. Hoy en día, sin embargo, conduciendo un artefacto que triplica (no exagero, es así) la potencia al freno de aquél, que goza de un nivel de seguridad pasiva y activa que quintuplica, lo menos, la de mi AXGT, me veo obligado a conducir por carreteras en mucho mejor estado a una velocidad estúpida, peligrosa e irracional: 120km./h. Este gobierno es completamente incompetente por motivos mil, pero hoy quiero recordar, una vez más, a la Dirección General de Tráfico que tanto me incomoda; ese antro de estulticia, ineficacia, demagogia, derroche económico: en suma, ese compendio de todo mal.

Bueno, a lo que iba. Dos días de ciencia (escasa pero de gran altura: tres sesiones científicas hemos tenido) y relaciones con las buenas amigas y amigos que tengo en ese biotopo. Mañana de viernes con una ponencia a cargo de un brillantísimo asesor del Ministerio que a duras penas excusaba la idiocia de los del Ministerio de Hacienda que, obsesionados con que no se les escape ni un duro -perdón, un euro- del botín, se cargan técnicamente una ley técnica; en la misma mañana, como ochenta Kapellmeisteren -yo entre ellos- montados en sendos remolques agrícolas arrastrados por un tractor se pasearon por una dehesa, componiendo una escena parecida a la del pijama que glosaba por ahí arriba. Exquisita la caña de lomo y el jamoncito que hemos consumido a puñaos. Dos días muy, muy agradables, sobre todo por las personas con que me he juntado.
Alojados en el Hotel AC Palacio de San Esteban. Una preciosidad, con la única pega de que lo exiguo del aparcamiento ha motivado que algún desalmado haya hecho una raya a lo largo de la puerta derecha de mi coche. Ventajas de la edad que ya tengo: tal circunstancia, que en momentos pretéritos me hubiese puesto a pegar gritos, sólo supone una mínima molestia. Ya lo pintaré. Algún día. Inasequibilidad frente a la zozobra. Todo sosiego. ME CAGO EN LA PUTA MADRE DEL CAFRE DEL VOLKSWAGEN DE MIERDA. Ommmmmmm.
Bueno, que me voy a dormir que ya son horas. Que la semana empiece bien para todos.

11 comentarios:

Rfa. dijo...

Yo descubrí a Heinrich Böll en Opiniones de un payaso, que me encantó. Aunque parezca paradógico, recuerdo que me divertí mucho con la dolorosa y trágica soledad de aquel gruñón abandonado. Tanto, que inmediatamente me pasé a El honor perdido de Catarina Blum, y me estrellé. Opiniones de un payaso me había parecido sutil e inteligente, mientras que éste me resultó predecible y obvio. Supongo que no supe contemplarlo con la perspectiva adecuada, que si ahora todo el mundo protesta por el amarillismo de los periódicos, protestar hace años sería más novedoso.
En otro orden de cosas, te cuento que no voy más a Salamanca porque la carretera que lleva desde Madrid es muy estrecha. Siempre he echado de menos una autopista.

Hans dijo...

'Billar a las Nueve y Media' o 'Los silencios del Dr. Murke', que ya cito por ahí, te satisfarán (probablemente). Böll me ha parecido siempre sensacional, y en buena medida por motivos formales. Tiene una cierta frialdad que me recuerda alos aparatos de sonido Telefunken o Grundig de los años sesenta. Tonos crema o verde hospital.
A Böll le costó un disgusto, naturalmente, poner a parir al Bild (que tenía su poderío brutal en la BRD y aún lo tiene en Alemania post-telón de acero)
Salamanca es más fácil de alcanzar desde Zaragotham o desde el norte, en general. La carretera desde MAD, que hace un camino más corto desde ZAZ hace el viaje aún más latoso.

Sue dijo...

Aunque las carreteras y los coches cambian, hay algunas cosas que nunca lo hacen, como tus agrias críticas a Pere Navarro o tu no menos agria reacción al rayajo en el coche.

Bastante comprensibles, aunque, si te sirve de consuelo, yo me hallo, recién llegada del paraíso y directa al infierno, ante un drama mayor: me he quedado sin coche. Pero, como todo tiene su lado bueno, ahora que voy a chupar metro podré seguir tus recomendaciones literarias.

Besos.

Á. Matía dijo...

Cuanto menos, interesante

Cayetana Altovoltaje dijo...

Me apunto las recomendaciones, sobre todo "El misterioso caso alemán", que pinta muy interesante. A mí también me pasó eso del rayazo en el coche en un hotelito rural en Somiedo. Mal de ojo para todos esos desalmados que huyen de la escena del crimen. Fiu fiu.

casta dijo...

En cuantito termine los exámenes voy a pillar tu blog y apuntarme unos cuantos libros para ir a saquear la librería! (que ganas...)

alie dijo...

Cómo mola Salamanca, que no? Y lo bien que se come... ñam... Pero lo que dices, es un tostón conducir por todas esas rectas a 120km/h. Deberían poner excepciones a la ley cuando la vía es adecuada...

Yo que tú me cambiaba el coche entero, que ya tiene una rayita y es imperdonable.

Awake at last dijo...

Querido Hans, sabes que te aprecio, pero he de decir que disiento de tu pasión por la velocidad (y ya llevo a las espaldas unos 400.000kms) pero según mi experiencia, una mala ráfaga de viento, un animal o encontrar tu canción favorita en el cd a más de 130 por hora puede provocar un accidente. Estoy HARTA de que sean invariablemente los coches de alta cilindrada, fundamentalmente Audis, los que hagan las mayores barbaridades en las carreteras españolas, que, salvo en el caso de las autopistas, están tan mal peraltadas, parcheadas, etc., que no admiten ese exceso de velocidad que a ti tanto te gusta.
"Piazo hij@ de la gran puta... Hay gente que no merece vivir."
Eso es exactamente lo que yo opino de la gente que corre como tú.

Hans dijo...

Awake, me parece justo que lo pienses de quien corre por donde no debe, en malas condiciones personales o mecánicas, o, simplemente, si no sabe o no controla. Eso vale para probos padres de familia a bordo de su furgonetilla/manolovúmen diésel, para pringaos tuneros, o para hijoputas de ibiza tdi amarillo con tubo de escape-lata de tomate frito: no es excluyente de un tipo de personas o coches. Coincidimos totalmente.
A estas alturas de la película, debo llevar como tres cuartos de millón de kilómetros, más o menos. A las dos semanas de cumplir 18 tuve el carnet, y (como resulta obvio) me encantan los coches y más en general conducir.
Creo que nadie podría acusarme de haber hecho una animalada; no se me conocen adelantadas suicidas, o a la italiana. Jamás conduzco con sueño o cansado: simplemente, no lo hago. En el Audi no corro, a pesar de que podría (233 cv), porque ese coche no es para eso. Cuando voy rápido jamás se me ocurre cambiar un disco o el tema que suena, ni de coña: estoy en lo que estoy. Si hay viento, aflojo; si la carretera está mal (por baches o por lluvia), por supuesto que lo hago. Cuido mis coches, y especialmente el de correr, con cuidado exquisito (detalle sutil: la cantidad de gente que se está comprando cochazos de segunda mano olvidando que las ruedas hay que cambiarlas con frecuencia; jamás he ahorrado en eso, por ejemplo). Y como yo, mucha gente que conozco y corre.
Quiero con todo eso decir que no se debe meter en el mismo saco a toda la gente que corre. En mi club hay gente -y yo entre ellos- que se niega a conducir al lado de determinados tipejos, porque son hijoputas de los que dices, sólo que más peligrosos porque sus autos son más rápidos.
... ah, y mi madre es una Santa :-D

Hans dijo...

SUE, bienvenida a casa y enhorabuena por tanto consumo desaforado... ¿qué le ha pasado a tu coche? (por lo demás, ya sabes que yo soy un tipo coherente :-D)
Á. MATÍA, bienvenido a este bló.
CAYETANA, no sé por qué pero sospechaba que te iba a interesar. Es excelente.
CASTA, pues tengo muchos más de los que hablar :-D
ALIE, buenas! Hace mucho que no te veía por aquí. Eso sí, no te me rías, que lo de la raya me hace 'de sufrí' muchísimo.

Awake at last dijo...

Admito que tú seas prudente, pero no eres Dios, no puedes controlar todos los factores, y tal vez sea sólo por estas latitudes, pero te JURO que lo de los Audis es cierto, sólo los Mercedes no suelen causar ningún problema.

En fin...

Mks.