Octubre es el mes, en Zaragotham, en que invariablemente empieza a hacer un tiempo chungo. Como en esta tierra somos como somos, en 1613 se decidió que la Fiesta en Honor a la Virgen se celebraría en una fecha tan cojonuda como el doce de octubre, aprovechando lo del descubrimiento y la condición de la Virgen de Patrona. Luego la cosa se fue liando, se decidió lo de la Fiesta de la Raza (Don Alfonso XIII, el abuelito, nada mejor tenía que hacer en 1918, tres mesecillos después de acabar la Gran Guerra), que luego se convirtió en el Día de la Hispanidad a instancias del pobre Maeztu, ese fascista terrorífico (si: cuando se habla de memoria histórica conviene recordar que la sutil animalada que comporta el que a alguien bajo el control de las Cuerpas y Fuerzos -sic- de Seguridad lo saquen, se lo lleven y lo fusilen; las animaladas de los otros fueron de otro tipo, pero eso no les es imputable: es una elemental cuestión jurídica).
11 octubre, 2011
Octubre
Octubre es el mes, en Zaragotham, en que invariablemente empieza a hacer un tiempo chungo. Como en esta tierra somos como somos, en 1613 se decidió que la Fiesta en Honor a la Virgen se celebraría en una fecha tan cojonuda como el doce de octubre, aprovechando lo del descubrimiento y la condición de la Virgen de Patrona. Luego la cosa se fue liando, se decidió lo de la Fiesta de la Raza (Don Alfonso XIII, el abuelito, nada mejor tenía que hacer en 1918, tres mesecillos después de acabar la Gran Guerra), que luego se convirtió en el Día de la Hispanidad a instancias del pobre Maeztu, ese fascista terrorífico (si: cuando se habla de memoria histórica conviene recordar que la sutil animalada que comporta el que a alguien bajo el control de las Cuerpas y Fuerzos -sic- de Seguridad lo saquen, se lo lleven y lo fusilen; las animaladas de los otros fueron de otro tipo, pero eso no les es imputable: es una elemental cuestión jurídica).
24 agosto, 2011
Los días de Birmania
Me pasa parecido con Jünger. En ambos además concurre la condición de excelentes literatos, de esos que me han proporcionado momentos de emoción causados por libros que, en tono menor, se pueden regalar, como en voz baja, indicando ‘estoy seguro de que te gustará’.
Orwell tiene obra muy conocida, claro: Animal farm, como 1984, son lugares comunes de la literatura universal. Por supuesto, considero ambas obras sensacionales. Sin embargo, además de eso, o de Hommage to Catalonia (que es un lugar común de la progresía, que naturalmente no lo ha leido, pero cuyo conocimiento de solapa exige tener conocimiento de su existencia) y de su actitud vital (más british que la ginebra buena o el sistema parlamentario comme il faut, con MPs sólo dependientes de la defensa de los intereses de sus votantes: esa actitud consistente en no casarse con nadie por que si, sea con el sistema métrico decimal, con la conducción por la izquierda, con la excelencia del Imperio Británico o con la de la Comunidad Europea si ésta comporta estandarizar las dimensiones de los gnomos de jardín) están otro puñado de cosas. Y entre ellos, Burmese days.
En estos días de desasosiego posteriores al 29 de julio de 2011 (fecha en que una vez más he comprobado qué escasa relación con el esfuerzo y la dedicación profesional tienen las púrpuras que se obtengan o se pierdan, y cuánta dependencia, más bien, de las succiones efectuadas) he retomado esa novela. La tenía por casa de mis padres, donde empecé su lectura hace como veinte años, y allí quedó a medias leída, perdida y varada.
En fin, orillemos tanto excursus: fui muy feliz cuando a principios de agosto, ya vacando, encontré una copia de la novela con su título correcto en un rincón de esa gloriosa librería cuyo encuentro en una esquina de Islantilla resulta completamente inverosímil y tan grandes servicios presta, verano tras verano.
Aparte de ponderar esta novela cuya lectura les recomiendo, esta breve nota agosteña tiene como solo objeto mostrar mi aprecio por esos ingleses que son coherentes consigo mismos, como Orwell o como Martin Amis, a quienes no les tiembla la pluma si deben poner en cuestión las cosas, resultándoles completamente ajena, sin perder las maneras, la asquerosa corrección política; sensu contrario, mi absoluta distancia de los paniaguados serviles tipo Paul Preston, quien me ha venido a la memoria hoy al acabar Burmese Days, por constituir la antítesis, el 1/x de lo que Orwell representa; otra de las cosas que leí a lo largo de agosto fue una larga entrevista al referido hispanista-hooligan en que éste ponía a parir la romántica visión que se tiene de los anarquistas en España, visión que, ciertamente, bastante tiene que ver con lo que Orwell dejó escrito, he de reconocer.
Este denuesto prestoniano se debe a la sarta de sandeces que Preston vierte en dicha entrevista y, sospecho, en su panfletazo (que leeré cuando salga en edición popular, pues no pienso gastarme la pastizara que cuesta la lujosa edición de tapa dura que el omnilaureado ha puesto a la venta en primer lugar), todo lo cual se debe a su irredento comunismo. El comunismo es incompatible con muchas cosas (la dignidad entre otras), pero, sobre todo, lo es con la inteligencia.
Cerramos así el círculo y este breve boca a boca que he redactado, todo jumping thinking, para reanimar mínimamente Vladivostok.
03 junio, 2011
Concursos de rock
07 mayo, 2011
Más números, otras letras
En anterior entrada mencionaba yo un concierto de Los Modos que iba a celebrarse en la Sala Zeta el 2011-02-11, fecha muy aparente en razón de su palindromicidad parcial. Tocábamos con un grupo de Barcelona, Los Eléctricos, a quienes recomiendo a todos Vdes. encarecidamente. Una bajista excelente, un guitarra sensacional, todo contención a pesar de su inmenso virtuosismo (además de notabilísimo compositor), un batería poderoso y un cantante de esos delgados-con-mucha-personalidad. Me encantaron. Me encantó el concierto, en general, el nuestro y el suyo, salvo por un par de detalles menores: el público fueron OCHO personas y nuestro fee ascendió a... 13.75 EUR. No, no hay error de transcripción.

Con Vdes., mi nueva Gibson ES339 antique red. No digan que no es preciosa. Suena de miedo, es de una belleza insultante destelleando bajo los focos y feedbackea como debe hacer toda guitarra de bien. Gocé a modo con y de ella sobre el escenario, qué demonios. Dado que la organización puso a un fotógrafo profesional a hacer pictogramas de qualité, estoy casi seguro de que podré colgar algún retrato de esos, donde se evidencie la realidad de mi aserto.
Y bueno; la noche del miércoles fue una especie de oasis en medio de una semana de trabajo desmesurado de ése que le ocupa a uno mañana, tarde y noche (aunque le dé a uno tiempo de escaparse un par de horitas para hacer el ya citado concierto: soy un prodigio de organización). Inmediatamente antes y con ocasión del puente imposible ése que se han inventado para poder remachar la excelencia del trabajo en una España al borde del 25% de desempleo (un saludo al Sr. Chapuzapatero), gocé de un breve viaje a Burdeos, donde pude ponerme púho de ricos caldos.
Salí de aquí un viernes a mediodía, llegué como a las 22.00 directamente a cenar y al día siguiente, a las 10.30, estaba en la primera cata. Y así hasta el lunes: después de rematar el enogastronómico viaje mediante un almuerzo glorioso en el Maher de Cintruénigo (señaladísimo restaurante que no deberán obviar Vdes. si se aventuran en un paseo por esa parte de Navarra) llegué al hogar (acarreando, eso si, un kilo de más que he de liberar).
Con estos antecedentes tan estresantes, comprenderán Vdes. que cuando MBO sugirió hacer en la mañana del sábado un sosegante pic-nic en la campagne yo no me pudiera oponer. Claro, uno tiene sus límites; cuando supe que se trataba de un bic-nic, indiqué que muy bien todo, pero que yo iba de vehículo de asistencia. Vehículo automóvil de asistencia, quiero decir. Como resulta que había invitadas otra quincena de personas y había que acarrear mantas, alimentos, bebidas y toda suerte de implementos necesarios para organizar el evento, la idea no era mala. Y allí que me he ido, cargando hasta arriba el gran apero rodante (Dios me ha iluminado: si no, mi pobre Porsche hubiese devenido barchetta, y nunca mejor dicho). En fin, seamos sintéticos: PICNIC de sábado: uno llega, extiende manteles, come cosas (ricas) hechas en comandita, se rie, bebe un poco de vino, otro poco de cerveza, una cocacola, entonces se pone a caer el cielo, se recoge todo a toda hostia (incluyendo la basura), se traslada como puede a un bar y se bebe un carajillo. Curioso, sips. En bici es un poco más incómodo, la verdad... Mi libro de 2º de EGB que explicaba cómo eran los pic-nics en bici precisaba lo de la tortilla de patata y lo de la guitarra (en efecto, me he llevado una acústica, todo bucólico y juglaresco yo), pero no lo del tormentón terrorífico. Nada que no haya podido resolver luego en casita, tras de adecuada duchita, un gin tonic de Fever Tree y London Gin.

Como ven, la vida sigue más o menos igual, abstracción hecha de la progresión aritmética de los efectos de la adolescencia (eterna) del joven UPMM, que cuenta ya con diecinueve años y está mucho más intragable que cuando tenía quince. La permanencia teen de J. es tan la leche (por no decir algo peor) que casi puede conmigo.
De entre mis lecturas, magro placer de una vida un tanto atropellada, no me atrevería a recomendar gran cosa. Supongo que el sensacional último VARGAS LLOSA, El sueño del celta, pero eso es algo tan antiguo como obvio (no dejen de leerla). Cosa menor y navegativa, La ronda del pirata, una obrita tipo O'Brian cuyo autor, James L. NELSON fue muy ponderado por aquél. La carga de mastelero de juanete mayor, noray y cabrestante en el texto es ligera: no es menester pues, tan apenas, estar todo el rato tirando de diccionario de náutica para poder leerlo.
Un par de panfletillos de filosofía política, La insurrección que viene (debida a un supuesto Comité invisible) e Indignaos (Stéphane HESSEL, con prologo-monserga del pelmazo de SAMPEDRO) me han valido para constatar que el pensamiento progresista (o de ultraizquierda, por qué no decirlo: de entre los dos textos, aquél revindica la excelencia del comunismo, con dos cojones) sigue estando igual de apolillado a pesar de la peste a naftalina que desprende. No lamento haberlos leido y tenerlos. Nada nuevo bajo el sol.
Aquí vendría que ni pintiparado un comentario acerca de la situación política de la Patria, pero estoy tan harto del Zapatos y sus inútiles adláteres; de la posibilidad de que se repita la experiencia tripartitaria en Aragón y en Zaragotham, si bien esta vez los sozis se ajuntarán con los comunistas cachiruleros en lugar de con los comunistas barretineros (además de con los comunistas sin prenda de cabeza regional específica); de la vergüenza del Camps y sobre todo del záforas ése castellonense y aeroportuario cuya mera existencia exige cárcel a gritos tras de esas gafas de sol... estoy tan harto, en definitiva, que prefiero pasar para no contagiarles a Vdes. mi hastío.
Y bueno, una nueva obra de una vieja conocida que, definitivamente, no ha sido llamada por el camino de la narrativa comme il faut más allá de Petra Delicado. Me refiero a Alicia GIMÉNEZ BARTLETT, que se despacha con una Donde nadie te encuentre perfectamente prescindible, en la cual, además, se refiere a Beceite -provincia de Teruel-, como Beseit. Escribiendo, naturalmente, en español. Esas cosas, como es bien sabido me ponen malo, pero ciertamente no crujiría tan severamente la obra por semejante tontada. El problema es que la aventura es completamente inverosímil, los personajes más falsos que Judas y más previsibles que El Gran Wyoming, los diálogos -numerosos- completamente fuera de contexto lógico y cronológico (idénticas las hablas de un periodista barcelonés y de de un campesino turolense, por ejemplo), y demasiada moralina subyacente, muy memoria histórica, aunque menos cargada hacia la progresia. Vamos, que no se me tomen la molestia de conseguirla ni leerla.
Y dicho esto, me retiro a descansar: ya he calzado una entrada verborrágica en condiciones y me lo merezco. Creo.
23 enero, 2011
Vladivostok no se rinde

18 agosto, 2010
Roma y los Polibanes

Vaya por delante que lo antedicho no es muestra de desprecio ni por las maneras peculiares de diseñar, ni por lo italiano: son italianos los responsables de algunos de los mejores diseños de la historia –y mucho más desde el punto de vista de un enamorado del automóvil como Hans- y hay también otras naciones dadas al diseño peculiar: creo que un sucinto examen de la historia de creaciones de la casa Renault, la observación atenta de los frontales de las locomotoras que meneaban los trenes patrios en los setenta como habían movido los galos en los sesenta y, en fin, un visionado rápido de la imprescindible Mon Oncle evidenciarán que el diseño rarito no es cosa sólo italiana.
Por cierto que no tengo ni idea de si el polibán es invento italiano: sólo sé que al aeropuerto vinieron a buscarnos en un (¿en una?) Multipla y ello fue perfectamente consistente con la observación del referido aparato sanitario en la salle de bain de nuestro apartamento temporal en Roma.
Y es que estamos en Roma, gracias a Ryanair, también conocida como la aerolínea más indigna del universo. Puesto a evocar se me ocurre que la compañía de Michel O'LEARY hace exactamente lo mismo que las navieras basurientas que acarreaban gente al nuevo mundo aprovechándose de su penosa situación económica, lo mismo que los propietarios británicos de clippers que estabulaban seres humanos en la costa de África (debidamente vendidos por árabes, ah, ese pueblo siempre tan respetuoso de los derechos humanos) para llevarlos igualmente a las Américas. En fin, lo hace de modo más descarado, y casi más grosero. No pienso aburrirles a Vdes. con relatos acerca de información engañosa de precios que se incrementan por absolutamente todo (maletas facturadas, pago con cualquier cosa que no sea la tarjeta corporativa de la propia Ryanair...): son todos Vdes. personas viajadas y habrán sufrido en sus carnes tales maneras. Dejémoslo, pues.
A lo que iba -y es éste el motivo de la entrada-: MBO, los UP's y yo estamos en Roma. Conjugada que fue la sospecha de una sinusitis en la mañana del jueves, doce de agosto (recuérdese que Hans SIEMPRE se pone malo en cuanto empiezan las vacaciones), salimos del aeropuerto de Zaragotham (bien!) aterrizando en Ciampino apenas dos horas más tarde.
Y en la mañana del trece me tomé, como primera providencia, un latte de esos que hacen Historia.
07 agosto, 2010
Veraniega
Vacacional, como pueden Vdes. imaginar, aparco mi maltratada osamenta en el Dulce Sur de la patria (nota mental, buscar los discos de The Beautiful South al llegar al hogar). Acabé de trabajar el treinta de julio completamente desfondado, mucho más que nunca: o me estoy haciendo mayor, o bien es la resulta lógica de las estadísticas elaboradas por mis padawanes (a quienes encomendé la elaboración de los datos de trabajo real enero-julio 2010). Irrelevante: he llegado a las vacaciones, y con ello a las gambas y a la cervecita de chiringuito con auténtica necesidad. Leo todos los días tres periódicos (apartando de mí el cáliz amargo del 'Estadio Deportivo', un subproducto informativo obsesionado por el Bétis y por la corrupción jurgorística del Hércules, un equipo con nombre de avión y maneras éticas estrictamente levantinas. Duermo bien, pues las noches en Isla Antilla gozan de cierta cantidad de viento oceánico que aportan sosiego y paz.
Leoa un ritmo más lento que el usual: Anatomía de un instante, de Javier CERCAS, ya concluso: tomo que tiene su interés, referido al evento acontecido el 23 de febrero de 1981 y a Don Adolfo Suárez, que evidencia que el autor se lo ha currado buscando información y que, además, pone igualmente de manifiesto que a pesar de su naturaleza bermeja puede llegar a entender -pasmoso, en la Patria- las motivaciones de un militar de ultraderecha más allá del simple denuesto y descalificación. Es de esos libros que se deben recomendar si y sólo si el potencial lector está interesado en la Historia y en la historia. Si no, aburrirá. A MBO, por ejemplo, no se lo recomendaría.
Ahora tengo entre manos otra policiaca nórdica: Grito en el hielo, de Camilla CEDER. No tengo ni idea de si 'Fruset ögonblick' significa eso o si es una de esas tradicionales traducciones 'libres' españolas. Posiblemente es ésa la única pregunta que me sugiere la novela. Y es que, a pesar de ser uno de mis apreciadísimos regalos de cumpleaños (sí, queridos: 44 el pasado 14 de julio) se me ha atragantado, de manera que no puedo, en rigor, valorarla. Me temo que entre los novelistas sueco-noruegos-fineses se ha puesto de moda un modelo novelístico basado en el denuesto de la sociedad socialdemócrata escandinava demasiado centrada en los desastres que la aquejan y en el severo alcoholismo de parte amplia de la población. Ah, y con mucho flashback, que mola. La escritora, btw, tiene diez años menos que yo. Lo mismo es que me irrita constatar que cada vez es más remota la posibilidad de ser un joven escritor de éxito :D.
La tarde se ha agrisado. Después de varios días de sol terrible y calor abrumador, tanto uno como otro se han aligerado,dejando de un feo color manchado el cielo. No todo puede ser, claro, pero fastidia. Voy a regresar a mis livianas labores. Queden Vdes. bien. Aprovechen sus vacaciones o, lo que es mejor, evoquen los disfrutes que les darán cuando les toque disfrutarlas.
23 julio, 2010
Tulsa, Miren Iza, yo
La verdad es que no soy nada moderno ni gafapasta, a pesar de haberme comprado esas gafas que había pensado hace MUCHO tiempo adquirir porque me daban un aire Buddy Holly que siempre va bien para hombres de bien.
Digo esto porque esta noche, en Le Pastis (soit, El Lugar, mayúsculas no casuales) tocaban The Singer not the song y Tulsa. Tulsa reducida a su cantante y líder estético-espiritual, Miren Iza, no más, y ahí he concurrido, a gafapastizarme parcialmente
MBO había pasado la tarde tomando un mojito mientras montaban sonido y me ha indicado al llegar 'la cantante de Tulsa ha hecho una versión de Baby, it's you sensacional'
A la orilla del Ebro, fresquitos y tomando una cerveza (o dos) hemos disfrutado mucho del concierto de Xisco Rojo (líder y formación completa de The singer, not the song) y Tulsa, y, cuando Miren estaba terminando, ha preguntado: "Y ahora ¿qué toco?" Y, claro, MBO y yo hemos saltado como lebreles: "Baby, it's you!!!' Y ha dicho: 'Ah, pero ¿me acompañáis? Que esto tiene coros'. Y claro, no he podido evitarlo. Y he saltado, nuevamente cual lebrel, y me he hecho con el micro, y he acompañado a Miren Iza, como lo hizo Quique Bunbury, sólo que nuestra fuente hoy era mejor que Jeanette (vas a comparar a las Shirelles o a Los Beatles con dicha chicuela, recoños!).
Y MBO, que es mi crítica más leal-y-contundente ha aplaudido con perseverancia y aplicación. Ha quedado bien el juego de voces con esa gran cantante. Considerando los pésimos resultados de las voces en nuestra última y reciente maqueta, esto tiene un efecto lenitivo sobre mi perjudicado ánimo, sobre mi minorada autoestima cantante.
Cosa de la cual dejo aquí constancia, a los efectos oportunos.
17 julio, 2010
Los Héroes del Silencio, Quique, yo.
Estamos en algún momento de finales de 1983 o principios de 1984. Hans se ha incorporado al G.O.M., Grupo Organizador de la I Muestra de Pop Rock y Otros Rollos, evento que se ha de celebrar entre el 23 y el 25 de marzo de 1984 en Zaragotham. Una tarde, sentado en la sede del CIPAJ, que nos deja el garito para asuntos de organización, estoy rellenando fichas de bandas que quieren tocar en la Muestra. Llega, para formalizar su participación junto con Proceso Entrópico, un chaval delgado, pelo corto, con buena facha: como yo, un hijo de la burguesía zaragozana. Algo me cuenta, algo sé de él (y más sabré más tarde, ha sido compañero de amigos míos en otras bandas) y de su pasado en diversos grupos.
Recuerdo el primer momento, en aquellos días, en que me dí cuenta que entre los miembros de las cincuenta bandas que tocaron en La Muestra había de todo, pero había muy poca gente que quería de verdad -y con la debida voluntad y esfuerzo- ser alguien en este tinglao pop. Quique quería ser Bowie ya entonces. Yo tenía 17 y él 16, pero era evidente. Había mucho, mucho saber estar. Esto lo he dicho siempre, no es un análisis ex post facto: quien habla de enchufes o privilegios miente o deja que a sus palabras las dirija la envidia. Quique era y es un tipo aplicado en todos los sentidos como ninguno que he conocido en todos estos años en el contexto del rock'n roll a la hora de obtener lo que desea: más tarde, superada la Muestra, formaremos juntos en Zumo de Vidrio, y veré cómo él, un bajista -con un bajo Ibanez y un ampli Rickenbacker que robarán en su momento en un local tremendo en la Calle Sacramento, en el Gancho- se convierte en el líder de una banda que se desintegrará por la diversidad de voluntades de sus miembros.
Hay fotos de un concierto en Starter con Quique con pelo fucsia y conmigo tocando mi sintetizador Korg Sygma en blanco y negro (un estándar en mi vida sobre los escenarios) y mucha gomina.
De la debacle de Zumo de Vidrio, en navidad de 1984, nacen Los Modos, mi banda, y Héroes del Silencio, la suya, ésta última con mucha más voluntad de éxito, triunfo, futuro en la música. Las bandas siguen en paralelo: me solazo ahora en recuerdos tales como locales compartidos -donde le robaron a Míchel su ampli, por ejemplo, en la Calle Capitán Pina, hoy desaparecida- o aperitivos mano a mano, Quique y yo, en el Café de Levante tomando pimientos rellenos y hablando de filosofía, y dándome razón de que no debía ensayarse los domingos por la mañana: quería ir a Misa al Pilar a primera hora. Que nadie lo saque de quicio, en aquel momento invocaba razones espirituales que jamás puse en entredicho, como tampoco puse en duda su voluntad de revisión de las alternativas espirituales. O Pedro Andréu tomando micebrinas para aguantar ensayos mañana -con los Héroes- y tarde -con Los Modos- casi siete días a la semana. Mientras ellos se disparan como cohetes -Quique, Juan y Pedro Valdivia, que luego se irá para ser médico-, nosotros -Míchel y yo, Jorge y Pedro Andréu, que luego tocará con ellos- nos lo tomamos con más paz y más dosis de Magna Mater: Míchel en Filología, Jorge nos deja muy pronto abriendo el paso a Karl (luego Días de Vino y Rosas), en Geografía; Pedro en la Escuela de Artes; y yo, en mi propia Facultad.
Recuerdo una libreta de espiral en que Quique iba anotando todos los sucesos relevantes para su vida rock'n roll, y debo recordarlo mal porque creo que lo que leía ahí estaba mecanografiado, en cinta negra y roja. Debería preguntarle si eso existe aún. O algo tan tonto como el primer día en que apareció con un micro bueno, un micrófono Shure de los buenos. Quería ser cantante, no instrumentista, y necesitaba eso, un artefacto en que ni se me había pasado por la cabeza (yo también cantaba en mi banda) gastarme una pasta: el dinero era para amplis o para guitarras o para pedales. Los micros los ponían los organizadores, y en el local bastaba con cualquier basurilla. O el día en que me enseño un traje -concierto en Oh! de Bailar- para el show: chaqueta negra con dibujos en azul eléctrico, pantalón azul. Iba a un millón de años luz por delante de nosotros: estoy hablando de algún momento de finales de 1985, eventualmente de 1986. A un millón de años luz de todos. También recuerdo cómo los textos de sus canciones fueron cambiando en los primeros tiempos: corregía sin parar. No me atreveré a decir que yo era menos exigente -puede que fuesen modos diversos de trabajo, más denso y concentrado al principio el mío, más espiral el suyo-, pero sé que jamás dejaba las cosas a medias si no le satisfacían. Por cierto que también recuerdo cómo 'Olvidado', un tema suyo que ya tocábamos en Zumo de Vidrio, tuvo en los primeros tiempos una parte -insustancial- mía.
Otros recuerdos de Los Héroes incluyen, por ejemplo, el hecho de que Juan estuvo tocando durante mucho tiempo (incluso cuando ya estaban empezando a triunfar) su vieja Stagg copia de Stratocaster, una guitarra bastante malucha, y que la primera vez que grabaron para Televisión Española, Regional de Aragón, Juan tocó con una guitarra Ibanez negra preciosa que yo tenía -y aún tengo-, y Joaquín tocó con el bajo Ibanez de Karl, que era también negro. Era lo normal: se compartía el equipo. De hecho, cuando Los Modos volvimos a tocar un montón de años más tarde, Joaquín le dejó su imponente bajo Rickenbacker 4003 negro a Karl, muy en plan Escuadrilla Lafayette, y Pedro nos dejó emplear su local y su batería hasta que retomamos el ritmo.
También recuerdo a la novia de Quique el año aquel, la hermana de un compañero mio del colegio. Nada he vuelto a saber de ella. Me gustaría equivocarme, pero dado que la chica no iba por el camino correcto -desde luego por sus propios merecimientos- tenía algún número en la rifa para acabar mal.
Quique era esforzado y voluntarioso: todos esos seudoproletarios del rock'n' roll que le tildaban y le tildan de hijodepapá no han trabajado ni una millonésima parte de lo que lo hizo él (o más bien ellos: los cuatro) y han acabado siendo mucho más pequeñoburgueses de lo que él fue jamás.
No me gustó -sigue sin gustarme- el nombre de la banda: me recordaba a una banda portuguesa, Hérois do Mar (o así: no sé portugués); hay parte de su material (y es un 'su' de ellos: los temas de los Héroes son de los cuatro) que me interesa, pero no todo desde luego, y es más bien por mis afectos personales que por el tipo de música, sobre todo al final. Fueron (y siguen siendo, claro) excelentes instrumentistas a puro de esfuerzo y dedicación. Los escasísimas ocasiones en que me encuentro a Quique no encuentro ni una brizna de esa arrogancia que le echan en cara. Pedro sigue siendo mi amigo, es -conmigo como con muchos otros por cierto- un hombre bueno siempre dispuesto a ayudar a los viejos camaradas y a jovenes chavales, nuevos músicos, que quieren estar en esto; Joaquín era un chico tímido y sospecho que tantos años de heroicidad no le han quitado esa característica (es, además, exquisitamente correcto). A Juan no le veo hace años, pero dicen de él que está bien, a gusto consigo mismo, y sé de primera mano que su hermano Gonzalo es un sensacional guitarrista, músico, profesor de guitarra.
Mi relación con los Héroes es, evidentemente, muy intrahistórica, aunque los libros hablan de mi como su primer teclista. Lo cierto y verdad es que sé que son grandes tipos y que merecían lo que les pasó, el triunfo de que disfrutaron y las gavelas que al mismo acompañan, sin olvidar que, tal vez, cuando Dios te quiere castigar, te concede lo que deseas. Se merecían el éxito... y el que diga lo contrario no tiene ni idea, miente o deja que a sus palabras las dirija la envidia.
23 mayo, 2010
Esto es una BOM-BÁ...
Creo que el concierto más surrealista que he efectuado en toda mi vida merece un breve relato:
a) Entramos a montar a las 23.30. Local, a las 00.00: vacío. Ni Dios. Cinco camareras, una latina, tres rubias de bote, una eslava. Todas con cara de hastío, salvo una, la rubita de la barra de la derecha, que fue amable. Seis camareros con corbata y chaleco. Intenso aspecto prostibulario.
b) Primeras concurrencias: ellos, nunca por debajo de cincuenta. y algo Ellas, mayormente gordas.
c) Música de fondo: latinidades diversas de toda suerte y jaez.
d) Nosotros: '¿Cuándo empezamos?' La sala:'Esperad que llegue gente'. A las 01.25 nos dejan subir.
e) Entre tanto, el local se ha llenado de tipos imposibles. Entre otros, un tipo gordito de Osuna siego total que se nos pega y cuenta chistes malísimos. También un colectivo con un doble de Evo Morales, vestido con pantalón y camiseta sin mangas blancos que luego bailotearán más o menos pidiendo algo de El Ultimo de La Fila. Pero, SOBRE TODO, en primera fila, pegando mucho bote, una pareja. Él, no menos de 70; ella, no menos de 65 mal llevados, gorda y leopardizada, MUY INTOXICADA etílicamente, que deja su cubata al lado de mi pedalera, con franco riesgo de electrocución (mía) hasta que un camata me salva de una muerte casi cierta.
f) Sensacional la sensación de ir desgranando temas ante la absoluta indolencia de la concurrencia, salvo una señorita a la que llamar jovencita resultaría excesivo, mayormente latina, de grata sonrisa (sin coña) y parciales problemas con la báscula, que sigue los estribillos y baila algo. En la sala, tres amigos. El resto, un piélago de rostros indescifrables pero más bien poco interesados
g) Hicimos un show de 20 temas del que dejamos de tocar No sé qué hacer, el último, porque al final de Medianoche, el penúltimo, grité poderosamente 'Hasta Siempre, Hispano', y a tomar por saco.
h) La única reflexión: los Beatles se foguearon en el Kaiserkeller de Hamburgo, que era exactamente lo mismo sólo que hace 50 años y en alemán...
No pongo fotos porque el apero blogger no me deja hoy, y paso de seguir posponiendo la publicación. Y bueno: seguimos pasándolo bien entre tanta debacle general y particular. Sed buenos.
